Las 3 cosas que debes saber sobre el impuesto a la comida chatarra y bebidas azucaradas

De acuerdo a reiterativos informes de la ONU, y hasta cierto grado perceptible, la desnutrición ya no es el único problema global relacionado a la alimentación. Ahora nos enfrentamos a otros retos que amenazan el desarrollo económico y social de la humanidad: el sobrepeso y la obesidad.

Específicamente en relación a México, nuestro país ocupa el primer lugar en consumo de comida preparada en América Latina y es la segunda nación con más obesidad en el mundo (1).

En este contexto, la propuesta de introducir un impuesto a la comida obesogénica con el fin de reducir su ingesta -interferencia directa en el precio y en un nuevo punto de equilibrio- parece tener mucho sentido. Recientemente, the National Bureau of Economic Research (2) publicó un artículo experimental donde a través de diferentes pruebas que relacionan el precio de los alimentos que se ingieren en la casa y en los restaurantes de comida rápida y el Índice de Masa Corporal (IMC), se encontró que elevar el precio de una caloría en los alimentos en un 10 % podría disminuir el IMC en jóvenes desde un 8 a un 9 %. Sin embargo, como ocurre en la mayoría de estudios sociales, existen diversos contextos, limitantes y condiciones específicas que varían. En la realidad mexicana, por ejemplo, los resultados parecen no ser tan evidentes e incluso ya han empezado a crear distorsiones o mercados paralelos (3).

Después de poco más de un año y medio en la implementación de un Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS) no petroleros del 8% para los alimentos con alto contenido calórico -entendidos como aquellos con 275 kilocalorías por cada 100 gramos- y de otro impuesto a las bebidas azucaradas de un peso por litro, se sigue debatiendo sobre la eficacia de este gravamen (en su propósito de combatir el sobrepeso y la obesidad poblacional).  En este artículo mencionaremos los 3 principales temas que se están discutiendo y que vale la pena retomar:

1. Los productos agravados por el IEPS y su recaudación durante el 1er año.

Alguno de los productos gravados con un IEPS del 8% son: las botanas, productos de confitería, flanes, dulces de frutas, cremas de cacahuate, paletas de hielo, productos derivados del cacao, etc. (4). Durante el primer año de implementación del impuesto, el gobierno mexicano recaudó 13,284.5 millones de pesos. Esta cifra representa un 137% más de lo programado en la Ley de Ingresos con la que inicialmente se había estimado percibir alrededor de 5,600 millones de pesos.

Con respecto al impuesto recaudado por el consumo de bebidas azucaradas se alcanzaron ingresos de 18,254.9 millones de pesos. Este gravamen se suma a los impuestos que más aportaron al erario público durante el 2014. Pero, ¿esto qué significa? En términos simples y sin necesidad de ejercer mayor análisis, puede deducirse que la población sigue adquiriendo este tipo de productos incluso a pesar de un impuesto que se esperaba sea “restrictivo”. Peor aún, la importante recaudación que el gobierno ha obtenido, hasta cierto grado sugiere que el consumo puede haberse incrementado.

Un punto central a discutir entorno a este tema son las promesas iniciales con las que se impulsó la iniciativa: invertir el dinero recaudado directamente en programas anti-obesidad que ayudarían a concientizar a la población y así gradualmente disminuir el consumo de este tipo de alimentos. Lamentablemente, debido quizás a fenómenos macroeconómicos como la caída del precio del barril de petróleo, México se encuentra en un estado delicado en sus finanzas públicas. Esto lo ha llevado a invertir de manera más “estratégica” y dejar en segundo lugar el alcance de la inversión prometida. Situaciones como esta, plantean la importancia de construir tácticas adaptables a las diferentes realidades de países en desarrollo y configurables ante eventos exógenos para asegurar inversiones continuas.

2. Comportamiento del mercado de alimentos chatarra y bebidas azucaradas.

El debate sobre si realmente se está contribuyendo con este impuesto a disminuir la obesidad es otro de  los principales centros de interés. En primera instancia, es lógico pensar que con el gran número de industrias afectadas con este impuesto se esté poniendo mucha atención en el impacto esperado.

En este sentido, Shu Weng Ng, de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, midió el impacto del gravamen y al término del primer año de su implementación, estimó que las ventas de bebidas gaseosas  podrían caer en un 6%. Una reducción importante, si además se considera que la velocidad de caída podría tener aceleración positiva (5). No obstante, lo que se ha podido observar en la industria de bebidas azucaradas es en síntesis resiliencia. El sector es capaz de impulsar proactivamente estrategias que lo beneficien gracias a la reducción de costos en su cadena de suministro y en algunos de sus principales insumos: azúcar, aluminio o PET (6).

También, como se mencionó en un inicio, esto representa el surgimiento de mercados paralelos no esperados que siempre deben tenerse presente. Un ejemplo de esto es lo mencionado por el dirigente de la Asociación Nacional de Abarroteros Mayoristas (ANAM) acerca del efecto generado en ese sector económico. Aquí, los impuestos han ayudado a incrementar la venta de productos a granel -sobre todo en el caso de botanas, alimento para mascotas y galletas- y esto ha favorecido el aumento de un 9.8% en las ventas de los abarroteros. Dicho de otro modo, resulta sumamente importante educar a la población a fin de evitar acciones compensatorias que busquen satisfacer por otros medios el habitual consumo de comida chatarra (7).

3. Panorama internacional de políticas similares

La implementación de políticas públicas que regulan el consumo de alimentos chatarra, se inició desde el 2011 en países europeos como Dinamarca, Hungría y Finlandia. En los últimos años, los países latinoamericanos que se han sumado a la institucionalización de estas políticas han sido México, Chile, Ecuador, Brasil, Uruguay, Bolivia y Perú. Sobre todo procurando luchar por mejorar la salud de su población. Un dato curioso es que solamente en Latinoamérica se generan más del 12% de las ventas globales de $55.500 millones de dólares de la compañía PepsiCo Inc. (7). Desde el 2012, en Chile y en Perú se aprobó una legislación que prohibe los juguetes en las “Cajitas Felices” de McDonald’s. En el caso de Ecuador, se inició en agosto del 2014 la instauración del impuesto sobre la comida chatarra. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, afirmó que el impuesto se utilizaría como medio de financiamiento del sistema de salud pública, tomando el ejemplo de Hungría que gravó $0,05 dólares a alimentos con alto contenido de azúcar, sal, carbohidratos y grasas. Gracias a esto, Hungría consiguió financiar cerca del 30% del déficit presupuestario para el sistema nacional de salud (8).

Los países empiezan a ser conscientes de la influencia que tiene la obesidad en el desarrollo económico global, razón por la cual han empezado a actuar mediante políticas de interferencia comercial. Aunque éstas pueden considerarse un buen comienzo, requieren de más actividades entorno a publicidad de alimentos saludables para niños y adolescentes, adopción de normas que hagan obligatorio el uso de etiquetas fáciles de leer, etc (9).

Como conclusión, podemos ver que existe voluntad política para contribuir a mejorar el problema de la obesidad, sin embargo, tendrán que pasar algunos años para que los resultados de estos experimentos sean visibles para la agenda pública. A su vez es necesario revisar/criticar/reforzar los estatutos de prohibición de la publicidad de comida chatarra, invertir más en la reconstrucción de espacios públicos que fomenten la actividad física, y como factor determinante: la educación de la población.

Por: Fernanda Aldrette

Referencias:  

(1) http://www.consultoresinternacionales.com/publicaciones/ciscomentario/630/CISComentarioNo630.html
(2) Grossman, M., et.al. (2013). Food Prices and Body Fatness Among Youths. NBER Working Paper 19143
(3) http://eleconomista.com.mx/finanzas-publicas/2015/02/06/comida-chatarra-engorda-ieps
(4) http://proexpansion.com/en/articulos_oe/342-los-impuestos-que-mas-funcionan-gravan-lo-que-mas-te-gusta
(5) http://www.signumresearch.com/Documents/ES/publications/Signum_research_reporte_refrescos_22042014.pdf
(6) http://www.jornada.unam.mx/2015/05/10/economia/023n1eco
(7) http://lat.wsj.com/articles/SB10001424052702304137304579289102152975922
(8) http://www.elcomercio.com/actualidad/impuesto-comida-chatarra-aplica-europa.html
(9) http://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=10057%3A2014-countries-pledge-action-to-reduce-child-obesity-in-the-americas&catid=740%3Anews-press-releases&Itemid=1926&lang=es