Es posible blindar al mundo de la Diabetes

El 16 de noviembre se conmemora el día mundial de la Diabetes (1), instaurado en 1991 con el fin de concientizar de manera global sobre la enfermedad. Y conviviendo día a día con ella, no quería dejar pasar la oportunidad de ser una promotora más de la causa -y es que la incidencia de la Diabetes no solamente ha aumentado a nivel mundial sino que ya está presente aquí mismo, en nuestra comunidad-.

Se estima que tan sólo en el Estado de Nuevo León, hay poco más de 600,000 personas con Diabetes, de las cuales un 70% no recibe el tratamiento adecuado, según mencionó el Dr. Jesús Zacarías Villarreal -ex titular de la Secretaría de Salud del Estado- (2). Esto deriva en un aumento significativo de complicaciones de salud como nefropatías, neuropatías, retinopatías, y cardiopatías. Además, de acuerdo a un estudio sobre los costos de la Diabetes elaborado por el Instituto Nacional de Salud Pública (3), en México el 51% de los costos totales de estas complicaciones se ve reflejado directamente en el bolsillo del paciente y el 49% restante se distribuye entre las instituciones de seguridad social y organizaciones para no asegurados.

En este marco, existen diferentes organizaciones como la Federación Internacional de Diabetes y Clínicas del Azúcar, por mencionar a algunas, que desempeñan un papel fundamental, aunque únicamente complementario, en disminuir el impacto de la Diabetes en México y en el mundo. Todos estos agentes, realizan y promueven distintos cuestionamientos entorno a las políticas adoptadas para regular el mercado de azúcares simples vs. la concientización de las personas en su consumo diario. Pero, ¿son los pacientes realmente conscientes de lo que implica haber sido diagnosticado con Diabetes? ¿Qué tan fácil resulta una modificación conductual?

Al parecer, el sistema de salud está realmente preocupado por abordar el tema, sin embargo, esa preocupación no se ha logrado transmitir de manera correcta al paciente, ya que las acciones de promoción realizadas se quedan en un nivel básico y alarman pero no empoderan. Hay un déficit en las herramientas proporcionadas para que el paciente pueda llegar a sus metas de control, y se incide contra-intuitivamente a que éste entre en un estado de negación al no sentirse capaz de hacerse cargo de la enfermedad.

Entorno a estas reflexiones fue que en conjunto con la organización Cáritas de Monterrey, decidimos desarrollar el programa llamado “Promotoras de Salud en Diabetes”. Con la premisa de que los cambios en el estilo de vida, durante etapas tempranas de una enfermedad, son la mejor manera de prevenir complicaciones, agregamos otro factor social que consideramos fundamental: el rol histórico de la mujer como “enfermera de la sociedad”, como líder transformador de las comunidades, y como catalizador para innovar nuestras intervenciones. A continuación les mencionaré algunos puntos clave:

  • Capacitamos a más de 50 mujeres de comunidades con necesidades muy específicas de acceso a la salud, a fin de que ellas realizaran detecciones oportunas de la enfermedad, seguimiento a pacientes, detección de complicaciones, y educación en Diabetes y nutrición.
  • Se creó un modelo de sostenibilidad para asegurar la continuidad del programa. Éste fue orientado a ofrecerles un trabajo remunerado que al mismo tiempo las mantuviera motivadas a seguir ofreciendo sus servicios a la comunidad.
  • Se visualizó una intervención holística que incluyera un análisis de las diferentes variables de desarrollo como educación, infraestructura, economía y medio ambiente. En este programa fue para nosotros un reto la evaluación del 20% de nuestras promotoras al tener distintos rezagos educativos. Además, tuvimos que capacitar al 100% de nuestras promotoras en habilidades para el trabajo y finanzas personales por ser mujeres que nunca antes habían trabajado fuera de las actividades domésticas.

¿Y cuál es el impacto esperado de este proyecto?

Hagamos cuentas, si cada año capacitamos a 500 promotoras en distintas comunidades y cada promotora atiende alrededor de 100 personas diferentes al año, estamos hablando de un impacto a dos años de 100,000 personas con Diabetes, así que en poco más de 10 años tendríamos virtualmente blindado a Nuevo León. Ahora bien, ¿se imaginan replicar este modelo en todo México?

Necesitamos definitivamente empezar a desarrollar proyectos con visión a largo plazo debido a que los cambios, para que sean significativos y duraderos, tienen que tener como común denominador acciones estratégicas, consistentes y, sobretodo, perdurables. Para ello necesitamos despolitizar la salud. ¿Seremos capaces algún día de reconocer que necesitamos de los demás para lograr grandes cambios? ¿Entenderemos que no se trata de quién tuvo la idea inicial sino de cuántos contribuimos para llegar a la solución? Una frase de Muhammad Yunus dice:

“La pobreza no la crea la gente pobre. Ésta es producto del sistema que hemos creado, por ende hay que cambiar los modelos y conceptos rígidos de nuestra sociedad.”

Si realmente queremos perpetuar la vida humana necesitamos trabajar en mejorar la salud de las personas y buscar soluciones integrales. Para el caso específico de la Diabetes, necesitamos atender este problema comprendiendo sus variables económicas, educativas, culturales y medioambientales.

Como ya les había comentado antes, la esencia de #ConstruyeSalud es esto, compartir nuestros conocimientos, nuestros aprendizajes y nuestras ideas. Si alguien tiene una manera distinta de decirnos cómo es que está mejorando la vida de personas, siéntanse con la confianza de aprovechar este foro para compartir, los buenos mensajes deberían de estarse replicando en todas partes.

Por: Fernanda Aldrette

Referencias:

(1) http://www.fundaciondiabetes.org/diamundial/328/que-es-el-dia-mundial-de-la-diabetes
(2) http://www.sdpnoticias.com/local/nuevo-leon/2013/11/14/padece-diabetes-15-de-la-poblacion-en-nuevo-leon
(3) http://www.ispor.org/consortiums/latinamerica/documents/ViH/Costos-de-la-Diabetes-en-America-Latina.pdf