Creciendo con Zaragoza de lo asistencial al desarrollo

Este fin de semana pasado, tuve la oportunidad de asesorar y apoyar en la iniciativa de la Prepa Tec Eugenio Garza Sada, llamada Creciendo con Zaragoza (CZ). Esta iniciativa se fundó en el 2004, con el fin de sensibilizar a los alumnos sobre las distintas realidades de México. La forma de iniciar fue sencilla y asistencial. Llevaron ropa y víveres a las personas de las comunidades del municipio de Zaragoza, Nuevo León en México -uno de los municipios con mayor índice de marginación en el estado-. Y desde entones CZ ha seguido ejecutando intervenciones sociales en estas comunidades -agregando a su lista temas: educación, salud, y nutrición- desde un enfoque de desarrollo.

La razón del cómo llegué a CZ se llama: Edith Alemán. Ella es actualmente directora de Servicio Social del Tec de Monterrey, Campus Monterrey y también mi amiga. Un día casual como cualquier otro, en una reunión de trabajo, me platicó de la necesidad que tenían en uno de los programas de CZ: NutreTec; programa del que me enamoré desde el momento en el que me habló de él.  No fue raro que en menos de dos semanas, me encontrara viajando con ellos en esta aventura de tres días, que me ha dejado maravillada por tres cosas: su sentido de pertenencia, contexto y ecosistema.

El programa NutreTec empezó algunos años después de la creación de CZ, gracias al apoyo del Dr. Serna -Investigador del Tecnológico de Monterrey- quien donó una fórmula proteica de bajo costo orientada a niños de 0 a 5 años, la cual hasta el día de hoy es desarrollada y entregada semestre a semestre por los integrantes del programa. Sin embargo, los principales retos estaban en el seguimiento y en la evaluación del impacto en el crecimiento del niño. Por tanto, mi rol consistió en desarrollar un protocolo de evaluación y capacitación en la toma de datos, que nos permitiera diagnosticar el estado nutricional de los niños e identificar quiénes serían los beneficiarios del programa según el grado de desnutrición que presentaran.

Curiosidades sociales

Me resultó muy interesante, y al mismo tiempo desconcertante, conocer la forma de vivir de estas comunidades (e.g. el hospital más cercano se encuentra a 3 horas de distancia, los niños caminan 4 horas para llegar a la escuela, etc.) e identificar sus principales necesidades de salud y nutrición. Al ser comunidades que han logrado vivir del autoconsumo, su dieta depende de los productos de temporada, convirtiéndola en una dieta poco variada. Sin embargo no considero que éste sea su principal problema. Ellos tienen un buen aporte de proteínas vegetales por la combinación del maíz y el frijol, que son parte de su alimentación diaria. Más bien, considero que se debe trabajar fuertemente con las madres en educación sobre nutrición en la primera infancia, ya que observé que una gran porcentaje de ellas empezaba a introducir alimentos a sus bebés a partir del año e incluso del año y medio (la recomendación general es a los 6 meses). Ésto claramente se traduce en una desnutrición infantil que afecta el crecimiento del niño en etapas cruciales de desarrollo.

Acciones que impactan

Los resultados de esta intervención, en donde participaron alrededor de 30 alumnos de preparatoria y profesional a través del servicio social y del voluntariado, fueron: 30 niños con NutreTec -entregado y siguiendo su programa contra la desnutrición-, 22 niños evaluados y graduados del programa; 4 ejidos visitados -2 de ellos con un médico de Zaragoza y medicamento financiado por los alumnos para su consulta- y alrededor de 1500 piezas de ropa y calzado entregados para dichas comunidades.

En resumen, las acciones pequeñas de corazones apasionados por ayudar, terminan convirtiéndose en programas como CZ que han cambiado la vida de cientos de niños que ahora podrán alcanzar su máximo potencial como seres humanos. Podrán soñar y lograr lo que se proponen, porque ésa es la verdadera importancia de la nutrición: tener un cuerpo sano para transformar millones de vidas más.

Es posible blindar al mundo de la Diabetes

El 16 de noviembre se conmemora el día mundial de la Diabetes (1), instaurado en 1991 con el fin de concientizar de manera global sobre la enfermedad. Y conviviendo día a día con ella, no quería dejar pasar la oportunidad de ser una promotora más de la causa -y es que la incidencia de la Diabetes no solamente ha aumentado a nivel mundial sino que ya está presente aquí mismo, en nuestra comunidad-.

Se estima que tan sólo en el Estado de Nuevo León, hay poco más de 600,000 personas con Diabetes, de las cuales un 70% no recibe el tratamiento adecuado, según mencionó el Dr. Jesús Zacarías Villarreal -ex titular de la Secretaría de Salud del Estado- (2). Esto deriva en un aumento significativo de complicaciones de salud como nefropatías, neuropatías, retinopatías, y cardiopatías. Además, de acuerdo a un estudio sobre los costos de la Diabetes elaborado por el Instituto Nacional de Salud Pública (3), en México el 51% de los costos totales de estas complicaciones se ve reflejado directamente en el bolsillo del paciente y el 49% restante se distribuye entre las instituciones de seguridad social y organizaciones para no asegurados.

En este marco, existen diferentes organizaciones como la Federación Internacional de Diabetes y Clínicas del Azúcar, por mencionar a algunas, que desempeñan un papel fundamental, aunque únicamente complementario, en disminuir el impacto de la Diabetes en México y en el mundo. Todos estos agentes, realizan y promueven distintos cuestionamientos entorno a las políticas adoptadas para regular el mercado de azúcares simples vs. la concientización de las personas en su consumo diario. Pero, ¿son los pacientes realmente conscientes de lo que implica haber sido diagnosticado con Diabetes? ¿Qué tan fácil resulta una modificación conductual?

Al parecer, el sistema de salud está realmente preocupado por abordar el tema, sin embargo, esa preocupación no se ha logrado transmitir de manera correcta al paciente, ya que las acciones de promoción realizadas se quedan en un nivel básico y alarman pero no empoderan. Hay un déficit en las herramientas proporcionadas para que el paciente pueda llegar a sus metas de control, y se incide contra-intuitivamente a que éste entre en un estado de negación al no sentirse capaz de hacerse cargo de la enfermedad.

Entorno a estas reflexiones fue que en conjunto con la organización Cáritas de Monterrey, decidimos desarrollar el programa llamado “Promotoras de Salud en Diabetes”. Con la premisa de que los cambios en el estilo de vida, durante etapas tempranas de una enfermedad, son la mejor manera de prevenir complicaciones, agregamos otro factor social que consideramos fundamental: el rol histórico de la mujer como “enfermera de la sociedad”, como líder transformador de las comunidades, y como catalizador para innovar nuestras intervenciones. A continuación les mencionaré algunos puntos clave:

  • Capacitamos a más de 50 mujeres de comunidades con necesidades muy específicas de acceso a la salud, a fin de que ellas realizaran detecciones oportunas de la enfermedad, seguimiento a pacientes, detección de complicaciones, y educación en Diabetes y nutrición.
  • Se creó un modelo de sostenibilidad para asegurar la continuidad del programa. Éste fue orientado a ofrecerles un trabajo remunerado que al mismo tiempo las mantuviera motivadas a seguir ofreciendo sus servicios a la comunidad.
  • Se visualizó una intervención holística que incluyera un análisis de las diferentes variables de desarrollo como educación, infraestructura, economía y medio ambiente. En este programa fue para nosotros un reto la evaluación del 20% de nuestras promotoras al tener distintos rezagos educativos. Además, tuvimos que capacitar al 100% de nuestras promotoras en habilidades para el trabajo y finanzas personales por ser mujeres que nunca antes habían trabajado fuera de las actividades domésticas.

¿Y cuál es el impacto esperado de este proyecto?

Hagamos cuentas, si cada año capacitamos a 500 promotoras en distintas comunidades y cada promotora atiende alrededor de 100 personas diferentes al año, estamos hablando de un impacto a dos años de 100,000 personas con Diabetes, así que en poco más de 10 años tendríamos virtualmente blindado a Nuevo León. Ahora bien, ¿se imaginan replicar este modelo en todo México?

Necesitamos definitivamente empezar a desarrollar proyectos con visión a largo plazo debido a que los cambios, para que sean significativos y duraderos, tienen que tener como común denominador acciones estratégicas, consistentes y, sobretodo, perdurables. Para ello necesitamos despolitizar la salud. ¿Seremos capaces algún día de reconocer que necesitamos de los demás para lograr grandes cambios? ¿Entenderemos que no se trata de quién tuvo la idea inicial sino de cuántos contribuimos para llegar a la solución? Una frase de Muhammad Yunus dice:

“La pobreza no la crea la gente pobre. Ésta es producto del sistema que hemos creado, por ende hay que cambiar los modelos y conceptos rígidos de nuestra sociedad.”

Si realmente queremos perpetuar la vida humana necesitamos trabajar en mejorar la salud de las personas y buscar soluciones integrales. Para el caso específico de la Diabetes, necesitamos atender este problema comprendiendo sus variables económicas, educativas, culturales y medioambientales.

Como ya les había comentado antes, la esencia de #ConstruyeSalud es esto, compartir nuestros conocimientos, nuestros aprendizajes y nuestras ideas. Si alguien tiene una manera distinta de decirnos cómo es que está mejorando la vida de personas, siéntanse con la confianza de aprovechar este foro para compartir, los buenos mensajes deberían de estarse replicando en todas partes.

Por: Fernanda Aldrette

Referencias:

(1) http://www.fundaciondiabetes.org/diamundial/328/que-es-el-dia-mundial-de-la-diabetes
(2) http://www.sdpnoticias.com/local/nuevo-leon/2013/11/14/padece-diabetes-15-de-la-poblacion-en-nuevo-leon
(3) http://www.ispor.org/consortiums/latinamerica/documents/ViH/Costos-de-la-Diabetes-en-America-Latina.pdf

La salud como indicador clave de movilidad social

El concepto de movilidad social está relacionado a la teoría de las clases sociales y a la meritocracia. Analiza los desplazamientos que realizan los seres humanos en una sociedad. Estos pueden ser desplazamientos tanto horizontales como verticales. En este artículo nos enfocaremos en el desplazamiento vertical que tiene que ver con el nivel socioeconómico de los seres humanos y el cómo la salud influye de manera muy importante en estos cambios de posición social.

El discutir y analizar estos temas se vuelve relevante cuando buscamos igualdad de oportunidades y condiciones de competencia suficientes, para causar movilidad en término de realizaciones socio-económicas pero, sobretodo, evitar que dichas condiciones se hereden a futuras generaciones.

Dicho de otro modo, se busca que el éxito personal no sea resultado de características físicas como la raza, el color, la posición social, etc., y que todas las personas cuenten con las herramientas suficientes -educación, salud, acceso créditos, vivienda digna, entre otras- para competir en igualdad de condiciones.

¿Por qué es importante considerar la salud para lograr una movilidad social ascendente?

En el contexto antes descrito, es particularmente importante analizar el indicador de gasto en salud efectuado por nuestros gobiernos. El escaso gasto por enfermedad puede ser una de las principales causas de pobreza en los adultos mayores, que al no tener un seguro social que pueda garantizarles una atención de calidad y medicamentos disponibles acorde a sus necesidades, son más propensos a movimientos descendentes.

Por otro lado, algunos estudios realizados por la OCDE sugieren, por ejemplo, que el aumento del gasto en atención a la Salud ha contribuido a mejorar la esperanza de vida de las poblaciones y que es posible lograr avances importantes si además se hace énfasis en estrategias de salud pública y en la prevención de enfermedades para grupos desfavorecidos.

Al día de hoy, se conoce en general que las enfermedades no atendidas pueden contribuir al empobrecimiento y al estancamiento social de las clases más vulnerables, sencillamente porque la intersección de condiciones y afecciones les impide ser productivos. En el caso de los niños, la poca inversión puede disminuir la eficacia del proceso educativo y reducir sus oportunidades de tener una vida adulta provechosa (la desnutrición infantil, por ejemplo, ocasiona una merma muy importante en el desarrollo del niño que puede incidir en la reducción de casi la mitad de su potencial).

Como evidencia complementaria, en el año 2000, la Comisión Nacional sobre Macroeconomía y Salud demostró que las inversiones en salud podían acelerar el desarrollo económico neto y, en consecuencia, la movilidad social ascendente. Las enfermedades graves se observaron como causantes directas del empobrecimiento de las familias; que al dejar de recibir ingresos, en muchos casos vendían sus bienes para cubrir los costos del tratamiento. Se confirmó además, que en los países en los que la población tenía mala salud y bajo nivel educativo, era más difícil lograr un crecimiento económico sostenible.

En síntesis, debe procurarse que los países se esfuercen por incrementar su inversión en salud en al menos 2% del PIB y en utilizar los recursos de manera más eficiente. También, se sugiere/espera la creación de un órgano regulador de macroeconomía y salud que sea voz en la priorización de intervenciones eficaces y de bajo costo para llegar a la población más pobre.

Ustedes como activistas de la salud, ¿qué soluciones le propondrían a sus gobiernos para garantizar la universalidad de los servicios de salud?

Por: Fernanda Aldrette

Referencias:

(1) http://www.inegi.org.mx/eventos/2013/Desigualdades/doc/P-Robertovelez.pdf
(2) http://www.ceey.org.mx/site/movilidad-social/que-es-movilidad-social
(3) http://www.eumed.net/diccionario/definicion.php?dic=3&def=388
(4) https://www.apha.org/topics-and-issues/generation-public-health/what-impacts-our-health

Salud Pública: De la salud a la equidad sanitaria

La salud pública es aquella responsable de cuidar el bienestar de los seres humanos. Conviene subrayar que la responsabilidad es muy grande si consideramos los millones de personas que son parte de iniciativas como campañas de vacunación, restricción del consumo del tabaco, planificación familiar, estándares de agua, entre muchas otras de las necesidades del mundo. La misión de este sector más allá de hacer políticas y ofrecer servicios sanitarios, incluye además investigar los problemas actuales, e incentivar y educar constantemente a la población para mantenerla sana.

Por otro lado, lo que diferencia a la salud pública de áreas como la medicina, la odontología, la nutrición, el trabajo social, las ciencias del medio ambiente, la administración de servicios de salud, o los comportamientos sociales, es que se enfoca en la población entera más que en el individuo. Entre algunas de las acciones más destacadas tenemos la seguridad sanitaria en el agua que consumimos, prevenir la contaminación del aire y el suelo a través de controles regulatorios, la gestión de los residuos peligrosos, erradicar enfermedades que amenazan la vida como la viruela y la poliomelitis, el control y prevención de enfermedades infecciosas como sarampión, VIH, tuberculosis y hepatitis, etc.

El objetivo es brindarles una perspectiva general del tipo de habilidades, conocimientos y recursos que son necesarios para lograr el bienestar poblacional ¡y no está nada fácil! Peor aún si consideramos que el gasto total per cápita destinado a la salud en México, según el Banco Mundial, fue de apenas 6.2% en el 2013 con una ligera tendencia a la alta. Esto nos deja un reto muy claro: hacer más con menos. Correspondientemente, varias organizaciones sensibles y visionarias del sector privado han iniciado y orientando sus modelos de negocio a disminuir los costos en la atención sin sacrificar la calidad del servicio. Algunas otras, además de ofrecer un negocio que sea rentable, competitivo, y atractivo para inversionistas, son una opción viable en costo-beneficio para obtener licitaciones y asociaciones en un sector público que acumula varios problemas de gestión.

Personalmente, creo que el gran problema de la cobertura “universal” del Sistema de Salud, por ejemplo, tiene que ver con la gestión administrativa. Necesitamos como sociedad empezar a innovar con tecnologías que faciliten los procesos y los hagan más eficientes, además de crear nuevos enfoques de desarrollo para asegurar el bienestar: la inclusión de las tan sonadas  “determinantes sociales de la salud”. Para no perder la costumbre de “monopolizar”, la Organización Mundial de la Salud ha definido estas determinantes como las circunstancias en que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen -incluido el sistema de salud, resultado de la distribución financiera, de poder y de recursos a nivel mundial/nacional/local-. Es decir, se consideran determinantes sociales de la salud a los ingresos, bienes, servicios e injusticias que afectan las condiciones de vida de una población (acceso a atención sanitaria, escolarización, educación, condiciones de trabajo y tiempo libre, vivienda, comunidades, pueblos o ciudades) y a la opción de tener una vida digna.

No es de extrañarse, además, que posterior a la creación de este concepto se fundó la Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud, para que ofreciera asesoramiento respecto a la manera de mitigarlas. Sinceramente, la estrategia aún me sigue pareciendo muy ambigua pero creo que será interesante analizar más adelante los progresos, porque si en algo estoy de acuerdo es que debemos empezar a abordar la salud desde una perspectiva integral. El enfoque parece bueno, las intenciones y resultados están por verse.

En consonancia con esto, lo que quiero subrayar es: ¡no todo está perdido! Si bien no somos responsables de las voluntades políticas y de los presupuestos nacionales asignados, esperemos que la reflexión y el cambio de prioridades inicie como se ha hecho en el caso de Nueva Zelanda, Dinamarca, Suiza o Canadá (por mencionar algunos). Está en nuestras manos compartir nuestra visión, actuar rápido y fundamentalmente con ética para que los recursos que seamos responsables de administrar, lleguen a quienes tienen que llegar, ¡la responsabilidad de fiscalizar es de todos!

Para concluir, les comparto una frase que aprendí de mi maestra de filosofía y que siempre intento tenerla presente:

“Si cada uno de nosotros hiciera los mínimo que nos corresponde hacer como individuos (el estudiante ser buen estudiante, el político ser buen político, el médico ser buen médico, etc.), tendríamos el mundo que queremos, pero si cada uno de nosotros hiciera tan sólo un poquito más de lo que nos corresponde hacer, tendríamos el mundo que soñamos”.

Con esta reflexión termino esperando que puedan compartir las suyas entorno a la equidad sanitaria en este espacio. Recuerden que todos tenemos algo que contar.

Por: Fernanda Aldrette

Referencias:

(1) http://www.facmed.unam.mx/deptos/salud/censenanza/spi/fundamentos/navarro.pdf
(2) http://www.who.int/social_determinants/es/
(3) http://www.who.int/social_determinants/final_report/media/csdh_report_wrs_es.pdf
(4) http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/69405/1/GPW_ES_2006-2015_spa.pdf
(5) https://www.apha.org/what-is-public-health