Acciones Colectivas que construyen ‘bien-estar’

El pasado viernes 05 de Agosto, en conjunto con Regia Cartonera y Creando Espacios, tuve la oportunidad de colaborar en un encuentro público en la ciudad de Monterrey. Los líderes de estas organizaciones, grandes amigos míos, tenían la idea de incentivar la participación ciudadana a través del arte y de la cultura, en una iniciativa llamada Laboratorio de Acciones Colectivas, que incluye eventos, publicaciones y talleres. La pregunta era, ¿cómo entraban mi causa y yo en esta dinámica?

Bueno, la verdad es que responder a esta inquietud es fácil si revisamos que la OMS define a la Salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.  Por tanto, podemos decir que para lograr la máxima expresión de la salud, se necesita abordarla de manera integral. Asimismo, como claramente refleja el nombre de mi blog, mi causa está en generar esas acciones que construyan bien-estar y, por consecuencia, que construyan el mundo que soñamos tener. En lo personal creo que la mejor manera de lograrlo es a través de la transversalidad de proyectos. El hecho de incidir en todos estos espacios que normalmente parecerían tan ajenos a la salud.

Por consiguiente, con el fin de promover la participación, transformar los espacios públicos, y compartir el increíble trabajo artístico y cultural que están desarrollando actores locales, nos reunimos a crear este evento en un nuevo formato de interacción.

En mi caso, fue una experiencia fascinante. Descubrir la conexión tan grande que se puede lograr a través de expresiones artísticas. Entender los fenómenos sociales a través de las emociones y no de las palabras. Honestamente, es difícil el siquiera tratar de conceptualizarlo.

Lo que sí puedo afirmar es que el arte y la cultura, empleados para comunicar causas sociales, mueven fibras sensibles. Representan un instrumento clave de concientización en toda índole de temas de relevancia humana, porque precisamente humanizan. Sin embargo, parece que a veces nos pasan de lado. Hemos olvidado su esencia y valor fundamental en el crecimiento de la sociedad. No los vemos porque no los podemos medir. No los medimos porque hemos dejado de sentir.

Por último, quisiera presentarles un poco más acerca de los invitados especiales que nos ayudaron a hacer ‘Acciones Colectivas’ posible:

-Pack Zamora. Desempeña una muy interesante labor como defensor de la poesía en los barrios a través del Colectivo Tirando Esquina. Su travecía inició en una de las esquinas de la Av. Juárez y Arramberri, afuera del Mercado Juárez. Hoy en día, el colectivo a logrado atraer, de manera independiente, a más de 50 artistas, poetas, malabaristas, raperos, cantautores, fara fara, teatreros, danzantes, pintores y fotógrafos.
Página: www.facebook.com/ColectivoTirandoEsquina

-Rafael limones. Coordinador de Supera A.C., donde dirige programas de prevención de la violencia dirigidos a jóvenes. El diseño de los programas destaca la perspectiva de género, la animación sociocultural y la cultura de la legalidad. También es Co-Fundador del colectivo Museo Mutante.
Página: www.facebook.com/MuseoMutante

-Damián Ontiveros. Trabaja proyectos audiovisuales con personas que han sido victimadas por temas de agenda política. Por ejemplo, madres de personas desaparecidas e inmigrantes centroamericanos. Su obra forma parte del acervo de la Colección Jumex, La Maison Rouge de París, la Pinacoteca de Nuevo León, el Museo del Barrio de Nueva York, la Colección de la Editorial Art Newspaper Publishing de Londres, entre otras.
Página: www.damianontiveros.com

-David Herrera. Dirige el proyecto Ruta 13:20, en el cual se realiza trabajo de documentación y difusión del arte y de la cultura contemporánea de México y de algunos países de América Latina. Como parte del proyecto, nace la Gira SOY MESHICO, festival de arte y cultura con el cual se busca empoderar al pueblo mexicano sobre su riqueza cultural, mística ancestral y moderna.
Página: www.facebook.com/ProyectoDocumentalRuta1320

La única manera de prevenir la violencia es la colaboración

La violencia que viven los países latinoamericanos es, incluso comparada con el resto del mundo, una situación muy preocupante. En Monterrey, México, algunas organizaciones empiezan a ser conscientes de los retos que se deben enfrentar urgentemente y, aprovechando esta consciencia colectiva, decidimos reunirlas.

El pasado viernes 29 de julio, con el fin de trabajar transversalmente el tema de Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia (PSVD) -desde enfoques de: urbanismo, educación, salud, emprendimiento y participación ciudadana-, se realizaron mesas de trabajo con instituciones de diferentes sectores y áreas de impacto en Nuevo León.

Mi interés particular en materia de PSVD, es concientizar sobre el impacto que vivir en situaciones de violencia -especialmente en el caso de mujeres y niños- tiene en la salud de las personas. Enfermedades como el cáncer, los accidentes cerebrovasculares y el VIH/sida, por mencionar algunos, están fuertemente ligados con experiencias de violencia que a su vez se relacionan con el tabaquismo, con comportamientos sexuales de alto riesgo y con el consumo inadecuado de alcohol y drogas.

El análisis y los entregables sociales

Como moderadora de la mesa de salud, fue muy interesante el identificar colectivamente los principales desafíos que tenemos. Después de analizar y debatir  ideas, llegamos a la conclusión de que los retos más importantes en México, en el segmento salud, sin duda son: la perspectiva de género y las adicciones.

En cuanto a perspectiva de género, se propuso enfocar nuestros esfuerzos en prevenir el embarazo adolescente a través de educación sexual responsable y de la verdadera ejecución del Marco Normativo y Jurídico del Programa de Salud Sexual y Reproductiva de los Adolescentes. Por verdadera ejecución, nos referimos a concientizar al personal de salud para evitar las subjetividades que han estado ocurriendo. Además, como mecanismo compensatorio, se buscará reforzar una atención integral y promover un horario de 24 horas en los Centros de Atención a Víctimas.

Con respecto al reto de las “adicciones”, todos concordamos en que la terapia ocupacional es vital en el proceso de prevención. En este caso se propuso crear talleres y capacitaciones de arte y tecnología, que formen altos perfiles en los jóvenes y en dónde realmente les demostremos que como sociedad creemos en su potencial para lograr grandes cosas.

Reflexión personal

En mi experiencia dentro de la Fundación de Clínicas del Azúcar, he comprobado la importancia que tiene el diseñar nuestras políticas públicas y programas con la perspectiva de género como directriz. En Latinoamérica, es indudable que las mujeres son quienes más sufren de violencia en sus diferentes formas. Trabajar de manera consecuente ante ésta y otras realidades sociales es imperativo.

Puntualmente, como organización, hemos ayudado a financiar el tratamiento médico de cientos de mujeres que, por ejemplo, no cuentan con el apoyo económico de su esposo. Situaciones como ésta, son parte de diferentes formas de maltrato que prolongan enfermedades en quienes son víctimas de violencia. Estas situaciones, no son intuitivamente parte de lo que entendemos por violencia pero forman parte de un ciclo dañino que debe romperse por medio de la participación y la colaboración activa.

La única manera de ganar, ésta y otras batallas, es la colaboración. La colaboración es la clave para lograr transformaciones sociales y para tener el mundo que soñamos.

 

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Organizaciones participantes: Tecnológico de Monterrey, UDEM, U.A.N.L., USAID, Subsecretaría de Prevención y Seguridad Pública, Secretaría de Desarrollo Social, Fundación Clínicas del Azúcar, Instituto Republicano Internacional, Despierta Cuestiona y Actúa, Kybernus, FEMSA, ProSalud, Supera, entre otras.

El sueño de combatir la malnutrición infantil se llama SOYNUT

Hace un par de años, participando en un Bootcamp de emprendimiento social realizado por el Tecnológico de Monterrey, fui testigo de las grandes cosas que se pueden crear con un gran grupo, conocimiento, más un poco de sensibilización ante ciertas causas sociales. Fue en este evento que me tocó desarrollar, en conjunto con un equipo increíble, la iniciativa de SOYNUT.

SOYNUT busca brindar la atención en los 1.000 días críticos para la vida, esenciales para prevenir la desnutrición, ya que en este periodo se produce el desarrollo básico. Su propuesta de valor es ofrecer alimentos altamente nutricionales desde el embarazo hasta los primeros dos años de vida, brindando la atención necesaria para desarrollar niños saludables e inteligentes.

Un poco de contexto…

La realidad de todo esto, es que nos encontramos en una época en que sí tenemos los conocimientos y los recursos para combatir la desnutrición/malnutrición. Gracias a evidencias prácticas y científicas, podemos saber cómo actuar, qué hay que hacer, cómo hacerlo y cuánto cuesta. El mundo cuenta con suficiente comida para alimentar a la población mundial adecuadamente, solo es cuestión de consumir/distribuir eficientemente el alimento que se produce, y que se está desperdiciando (alrededor de un 30% y un 50%).

El reto es grande, no solo por el tema del uso eficiente de recursos, sino también por el posicionamiento de los productos de las grandes multinacionales, que ofrecen alimentos a un costo muy bajo –y que no necesariamente son de la mejor calidad nutricional-.

Lo bueno de todo esto

Es increíble ver que cada vez surgen más y nuevos emprendedores a quienes no les asusta el competir contra las grandes empresas; y lo mejor de todo: toman la decisión de hacer de su causa social un modelo de negocio, como es el caso de SOYNUT. La sociedad empieza a ser más consciente de lo que realmente aporta valor y, en lo particular creo que en un futuro, ese concepto de multinacional dejará de existir. Empezará una nueva generación de pequeños emprendedores y muchos de ellos con compromiso social congruente; es decir, que es visible en todo su modelo de negocio y no sólo a través de su departamento de responsabilidad social y/o fundación.

En conclusión, el proyecto de SOYNUT continúa después de todo esto tiempo. La razón, es porque existen personas persistentes, leales a su causa, y que aprenden a hacer equipo y a transmitir esa pasión, no por lo que hacen sino por lo que creen.

En donde esté, estoy segura que seguiré aprendiendo de estas personas tan maravillosas que han aparecido en mi camino. Tratando de entender los retos que enfrenta Latinoamérica en temas de salud, nutrición y desarrollo: mi gran pasión. No me queda duda que todos somos parte de un sistema que necesitamos comprender, desde una macro perspectiva, para encontrar mejores soluciones.

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Foto: Niria Treviño, Fernanda Aldrette y Catalina Guerrero. Equipo SOYNUT.
¡Faltó Javier Alcántara!

Creciendo con Zaragoza de lo asistencial al desarrollo

Este fin de semana pasado, tuve la oportunidad de asesorar y apoyar en la iniciativa de la Prepa Tec Eugenio Garza Sada, llamada Creciendo con Zaragoza (CZ). Esta iniciativa se fundó en el 2004, con el fin de sensibilizar a los alumnos sobre las distintas realidades de México. La forma de iniciar fue sencilla y asistencial. Llevaron ropa y víveres a las personas de las comunidades del municipio de Zaragoza, Nuevo León en México -uno de los municipios con mayor índice de marginación en el estado-. Y desde entones CZ ha seguido ejecutando intervenciones sociales en estas comunidades -agregando a su lista temas: educación, salud, y nutrición- desde un enfoque de desarrollo.

La razón del cómo llegué a CZ se llama: Edith Alemán. Ella es actualmente directora de Servicio Social del Tec de Monterrey, Campus Monterrey y también mi amiga. Un día casual como cualquier otro, en una reunión de trabajo, me platicó de la necesidad que tenían en uno de los programas de CZ: NutreTec; programa del que me enamoré desde el momento en el que me habló de él.  No fue raro que en menos de dos semanas, me encontrara viajando con ellos en esta aventura de tres días, que me ha dejado maravillada por tres cosas: su sentido de pertenencia, contexto y ecosistema.

El programa NutreTec empezó algunos años después de la creación de CZ, gracias al apoyo del Dr. Serna -Investigador del Tecnológico de Monterrey- quien donó una fórmula proteica de bajo costo orientada a niños de 0 a 5 años, la cual hasta el día de hoy es desarrollada y entregada semestre a semestre por los integrantes del programa. Sin embargo, los principales retos estaban en el seguimiento y en la evaluación del impacto en el crecimiento del niño. Por tanto, mi rol consistió en desarrollar un protocolo de evaluación y capacitación en la toma de datos, que nos permitiera diagnosticar el estado nutricional de los niños e identificar quiénes serían los beneficiarios del programa según el grado de desnutrición que presentaran.

Curiosidades sociales

Me resultó muy interesante, y al mismo tiempo desconcertante, conocer la forma de vivir de estas comunidades (e.g. el hospital más cercano se encuentra a 3 horas de distancia, los niños caminan 4 horas para llegar a la escuela, etc.) e identificar sus principales necesidades de salud y nutrición. Al ser comunidades que han logrado vivir del autoconsumo, su dieta depende de los productos de temporada, convirtiéndola en una dieta poco variada. Sin embargo no considero que éste sea su principal problema. Ellos tienen un buen aporte de proteínas vegetales por la combinación del maíz y el frijol, que son parte de su alimentación diaria. Más bien, considero que se debe trabajar fuertemente con las madres en educación sobre nutrición en la primera infancia, ya que observé que una gran porcentaje de ellas empezaba a introducir alimentos a sus bebés a partir del año e incluso del año y medio (la recomendación general es a los 6 meses). Ésto claramente se traduce en una desnutrición infantil que afecta el crecimiento del niño en etapas cruciales de desarrollo.

Acciones que impactan

Los resultados de esta intervención, en donde participaron alrededor de 30 alumnos de preparatoria y profesional a través del servicio social y del voluntariado, fueron: 30 niños con NutreTec -entregado y siguiendo su programa contra la desnutrición-, 22 niños evaluados y graduados del programa; 4 ejidos visitados -2 de ellos con un médico de Zaragoza y medicamento financiado por los alumnos para su consulta- y alrededor de 1500 piezas de ropa y calzado entregados para dichas comunidades.

En resumen, las acciones pequeñas de corazones apasionados por ayudar, terminan convirtiéndose en programas como CZ que han cambiado la vida de cientos de niños que ahora podrán alcanzar su máximo potencial como seres humanos. Podrán soñar y lograr lo que se proponen, porque ésa es la verdadera importancia de la nutrición: tener un cuerpo sano para transformar millones de vidas más.

¿Cómo puede la Inteligencia Artificial agregar valor a la medicina?

En la era donde el valor de la atención en salud se mide de acuerdo a resultados por dólar/peso gastado, parece ser necesario incluir nuevas variables a la ecuación. Lograr mejor rendimiento con menos recursos o con más innovación tecnológica.

Pero, ¿cómo se mide el valor de diferentes servicios de salud? Por ejemplo, el calcular los beneficios en el costo del tratamiento de un padecimiento agudo, como un episodio de asma, puede ser relativamente fácil. Sin embargo, es mucho más complicado calcular este valor, si hablamos de un padecimiento crónico como la diabetes, que requiere de atención recurrente y no deja de lado la posibilidad de complicaciones a largo plazo. Un diagnóstico de cáncer avanzado, detectado después de varios años de evolución y con un panorama desesperanzador, es apenas otra muestra más de miles de situaciones. Ante todos estos casos, parece ser que “no hay buenas o malas respuestas” en medicina. Y, generalmente, las “mejores” pueden estar en conflicto con la literatura científica, ser ambiguas, o estar limitadas a la experiencia individual de los profesionales de la salud. Esto se conoce como “el arte de la medicina”.

Afortunadamente, investigaciones en innovación médica y el deseo constante de resolver éstas y otras interrogantes sobre el valor “real” de la atención en salud, han hecho que tecnologías emergentes como la Inteligencia Artificial (IA) y/o Big Data, incursionen en éste y otros campos afines. Titanes tecnológicos como Google, Facebook, Microsoft, o Apple han hecho grandes e históricas inversiones para ofrecer resultados de búsqueda personalizados y construir asistentes virtuales (1). En los últimos años, su inercia y capital les han permitido utilizar sistemas inteligentes para, además, construir enormes bases de datos y desarrollar algoritmos que analizan esta información y encuentran patrones previamente imperceptibles. Progresivamente, y quizás con el mejor rango de eficiencia disponible a la fecha, el efecto natural ha sido la expansión de cómo hacemos investigación patológica y terapéutica (2).

Vale la pena preguntarse entonces, ¿puede finalmente la IA transformar la medicina de un “aprendizaje práctico” a una ciencia precisa? En 2013, IBM lanzó comercialmente su super-computadora Watson. Bajo su más reciente enfoque, Watson Health, está siendo utilizado por al menos 16 institutos del cáncer en Estados Unidos para ayudar a diagnósticar y tratar pacientes. Al mismo tiempo, otras compañías de tecnología como Dell, Hewlett-Packard, Apple, o Hitachi desarrollan sus propias aplicaciones avanzadas de IA en el campo de la salud.  Sus algoritmos se prueban de manera recursiva para: diagnosticar enfermedades con mayor precisión y rapidez que las de un humano, y ofrecer nuevas opciones de tratamiento (3).

A futuro, la IA ofrece también organizar y “democratizar” el acceso a una gran cantidad de datos clínicos para mejorar los mecanismos de seguimiento y prevenir la reincidencia de enfermedades. No obstante, estos sistemas, capaces de “recordar” toda la literatura médica, están actualmente diseñados para sugerir en base a evidencia científica, no para tomar decisiones (4). Su valor, por ahora, radica en el análisis de datos, la interpretación, y la planificación para los principales actores de salud.

  • Un ejemplo: asociación de investigación múltiple con el Inova Instituto Medicine Institute. La compañía está utilizando la secuenciación genética y EHR para ayudar a predecir el riesgo de parto prematuro (lo que provoca unas 10.000 muertes en Estados Unidos y al menos $ 28 mil millones DLS en el gasto en salud por año). El objetivo es conocer quién es vulnerable para conducir intervenciones oportunas (5).

Para el 2018, de acuerdo con especialistas de la empresa IDC, se estima que un 30% de los sistemas de salud implementarán análisis cognitivos con datos de los pacientes y realizarán pruebas en el mundo real para personalizar regímenes de tratamiento. Se proyecta que para el mismo año, los médicos también podrían utilizar soluciones cognitivas en al menos 50% de sus pacientes con cáncer y, como consecuencia, costos y tasas de mortalidad se reducirían en un 10% (6).

En resumen, podemos ver que la creación y la aplicación de nuevas tecnologías en impulso del conocimiento y de la precisión científica se incrementan, no necesariamente con el fin de sustituir a los médicos, sino para cubrir los “puntos ciegos” que aún persisten en diagnósticos y terapias poco fructíferas. La IA ya no es un tema de ciencia ficción. De hecho, está cerca de revolucionar diversas áreas en la medicina y, como cualquier otra inversión, de incrementar su valor. Algunos afirman que, si la predictibilidad aumenta, tiene incluso el potencial de cambiar lo que fundamentalmente entendemos por valor. Si esto ocurre, una serie de nuevos retos y dilemas éticos, debidos a las grandes brechas existentes entre ricos y pobres -al considerar que será, de inicio, un servicio para minorías- podrían aparecer. Esto, sin embargo, de ninguna manera debe detenernos. El beneficio operativo, tecnológico y económico es, sin lugar a dudas, significativamente mayor.

Por: Fernanda Aldrette

Referencias:

(1) http://www.pbs.org/newshour/rundown/doctors-turn-artificial-intelligence-theyre-stumped/
(2) http://oncology.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=2330621&resultClick=24
(3) http://bigthink.com/philip-perry/how-artificial-intelligence-will-revolutionize-healthcare
(4) http://amaprod.silverchaircdn.com/data/Journals/OTOL/929863/ovp130005.pdf.gif
(5) http://www.rwjf.org/en/culture-of-health/2015/08/getting_to_the_essen.html
(6) http://www.healthcareitnews.com/news/artificial-intelligence-cognitive-computing-and-machine-learning-are-coming-healthcare-it-time

Religión y salud: Lo positivo e interesante

En la irreverente era del antropoceno, es poco factible encontrar un área donde la influencia humana haya tenido efectos mesurados. Más aún, prácticamente ninguno de estos efectos se escapa de estar ampliamente conectado o, probablemente, correlacionado con otros fenómenos colectivos. Uno de estos casos, es el histórico vínculo entre las religiones y la salud humana. Pero, ¿cómo es que un efecto tan granular como el de la religión puede medirse? Incluso si la correlación, positiva o negativa, existe, ¿es relevante su estudio? A continuación, un resumen general.

Varios siglos atrás, el concepto de una deidad era, en síntesis, impráctico. La constante batalla por sobrevivir no daba lugar a la auto-reflexión o a la abstracción de la conciencia, el propósito, o la trascendencia (1). Sin embargo, con el paso del tiempo, las distintas religiones tomaron fuerza en la mayoría de agendas sociales e, inevitablemente, políticas. Sostenidas quizás por su romántica manera de explicar lo que estaba más allá de nuestro control, se desarrollaron singulares prácticas (algunas prohibicionistas) con fuertes connotaciones culturales hasta la fecha: alimentación, vestimenta, patrones de consumo, sexualidad, etc.

Algo de lo positivo:

Desde los sentidos de comunidad y cohesión (alguien en Oxford se refirió a la evolución de las religiones como “aquella especie de pegamento que mantuvo a las sociedades unidas”), hasta el proceso salud-enfermedad, se estima que varias prácticas religiosas han tenido una influencia positiva (2). Para investigadores y profesionales de la salud, entender la religión de los pacientes puede, por ejemplo, ser útil para ser empático con sus motivaciones de vida (3).

Por otra parte, miles de estudios epidemiológicos han vinculado a la religión y a la expresión espiritual con mejor salud mental y con bienestar psicológico. De todos modos, debe resaltarse que por ahora la gran mayoría de estas conclusiones utiliza intercambiablemente los conceptos de religiosidad y de espiritualidad. En palabras simples, la futura disociación de estos dos conceptos, podría aclarar si se logra este bienestar psicológico por ir a la Iglesia o simplemente por meditar en casa.

Algo de lo interesante:

La dimensión moral de numerosas religiones (mayoritariamente patriarcales) ha tenido una gran influencia (aunque decreciente en el tiempo) en temas controversiales dentro de la salud reproductiva. Además, algunas instituciones y ritos colocan a la mujer en un papel más servicial (y hasta sumiso) que el del hombre (4). Dependiendo de la religión, esta tendencia relativamente observable, puede tener diversas implicaciones mentales y físicas para la salud femenina.

Por otro lado, la edad también parece ser un factor importante. Aunque no se han encontrado asociaciones directas con la experiencia que se gana con los años (por la dificultad de categorización), la afiliación a las religiones se concentra en las poblaciones mayores (5). Empíricamente, se han estudiado algunas posibles detonantes de esta prevalencia: la soledad, la inseguridad sobre la productividad profesional alcanzada, sentimientos de culpabilidad, y hasta las crisis existenciales (6). En todos estos casos, la religiosidad es entendida como un mecanismo amortiguador de eventos traumáticos y de mejor salud mental (7). Es así, que varios autores sugieren que las religiones bien podrían funcionar como una especie de psicólogo comunal para afrontar la inseguridad y el temor a la muerte.

Ver un análisis detallado por Jeffrey Levin.

Ver un estudio de los posibles efectos de la des-afiliación por Fenelon y Danielsen.

Finalmente, más allá del cuestionamiento fundamental de creer o no creer, la evidencia sugiere que el efecto agregado de las religiones es positivo para nuestra salud. No obstante, para que los hallazgos sean definitivos, persiste la necesidad de incluir esquemas multi-variables (religión, salud y otros ámbitos sociales) y de extender (con cautela y comprensión de las respectivas limitaciones) los resultados desde un enfoque sobre individuos (más allá de beneficios promedio).

Por Jorge Jaramillo

Referencias:

(1) http://www.livescience.com/52364-origins-supernatural-relgious-beliefs.html
(2) http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=14219995009
(3) http://psicolatina.org/Cuatro/psicologia.html
(4) http://www.pasa.cl/wp-content/uploads/2011/08/Religion_y_salud_reproductiva._Encrucijadas_y_conflictos_Mundigo_Axe.pdf
(5) https://www.ucm.es/data/cont/docs/140-2013-10-04-documento25550.pdf
(6) http://revistas.unam.mx/index.php/repi/article/view/21653/20404
(7) http://www.usta.edu.co/otraspaginas/diversitas/doc_pdf/diversitas_9/vol.5no.2/articulo_8.pdf

¿Son seguros los alimentos transgénicos?

La progresiva presencia de los alimentos transgénicos, también conocidos como alimentos genéticamente modificados (GMFs, por sus siglas en inglés), es un hecho. Aunque el desarrollo de este tipo de productos es justificado por causas socio-económicas como la seguridad alimentaria y el calentamiento global, su introducción continúa causando polémica entre consumidores y ambientalistas. Éstos, temerosos por sus implicaciones en la salud -actualmente desconocidas y rodeadas de incertidumbre-, se preocupan también por el posible desequilibrio medioambiental que conllevaría la introducción directa y descontrolada de genes modificados en los ecosistemas.

De cualquier manera, parece ser que si analizamos cuidadosamente la evidencia actual de este dilema: riesgos vs. beneficios (críticos vs. defensores), descubrimos un camino relativamente claro. Primero entendamos por GMFs a todos aquellos alimentos a los que se les ha insertado genes exógenos (de plantas o animales) en sus códigos genéticos (1).

Entre los GMFs se destacan:

  1. Cultivos que son directamente un GMF y que pueden ser tolerantes a herbicidas o resistentes al ataque de plagas.
  2. Alimentos procesados que contienen uno o más ingredientes derivados de cultivos modificados genéticamente.
  3. Alimentos que se han producido con un producto auxiliar que puede venir de un microorganismo genéticamente modificado (por ejemplo, quesos elaborados del compuesto de hongos genéticamente modificados como el Aspergillus Níger) (2).

La gran mayoría de las investigaciones sobre GMFs sugiere que son seguros para comer y que además tienen el potencial de alimentar a millones de personas que actualmente son víctimas del hambre en el mundo. David Zilberman, economista agrícola y ambiental de U.C. Berkeley dice que el uso de cultivos transgénicos ha bajado el precio de los alimentos y ha aumentado la seguridad del agricultor al permitirle utilizar menos pesticidas. Además, en algunas zonas se ha incrementado la distribución del maíz, del algodón y de la soja de un 20% a un 30%. Algo que para algunas personas representa literalmente sobrevivir (3).

La Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO) estima que el mundo tendrá que aumentar un 70% más la producción de alimentos para abastecer a 2,300 millones de personas adicionales en el año 2050 (4). Por eso, la apuesta se centra en los GMFs: mejores rendimientos, crecimiento en tierra seca y salada, soporte ante altas y bajas temperaturas, y tolerancia a insectos, enfermedades y herbicidas.

Por otro lado, el consumo de este tipo de alimentos ha aumentado 100 veces la superficie global de cultivos transgénicos desde el año 1996. En el 2014, las hectáreas biotecnológicas crecieron una tasa anual del 3 al 4%, un aumento equivalente a 6.3 millones más de las 175.2 millones de hectáreas con las que ya se contaba en el 2013. Los productos más producidos mediante estas técnicas fueron: la soja, el maíz, el algodón y la canola. Otros cultivos menores: alfalfa, remolacha azucarera, papaya, calabaza, álamo, tomate, pimiento, y berenjena (5).

En el caso de México, una resolución judicial en 2013 suspendió la medida que prohibía la siembra del maíz transgénico. El principal argumento en contra, era que en México, al ser centro de origen y diversificación del grano, no se debería sembrar maíz genéticamente modificado porque los genes podrían contaminar a otras especies nativas. En relación a esto, Mayra de la Torre Martínez, profesora investigadora del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), e investigadores de la FAO, mencionan que aunque todavía no se ha probado que el consumo de transgénicos afecte a la salud de las personas; existen nuevas técnicas científicas que podrían identificar cambios a nivel genético, proteínico y metabólico, inclusive en otras especies nativas (6) (7).

También, un tema que no puede dejarse de lado en este debate es el de la propiedad intelectual. En la primera mitad del Siglo XX, las semillas estaban en su mayoría en manos de agricultores y fitomejoradores del sector público. En décadas siguientes las empresas multinacionales de ingeniería genética han aprovechado la regulación como estrategia de control del germoplasma vegetal. Según Context Network, hoy en día el mercado de las semillas patentadas (monopolio exclusivo) representa el 82% del mercado mundial de semillas comerciales, siendo valorado en el 2007 por US $22,000 millones (9). Es decir, las patentes, por sí mismas, pueden traer otros problemas que aún no hemos visualizado del todo: concentrar el poder corporativo, incrementar costos a largo plazo -aunque por el momento se comunique lo contrario-, y debilitar más los derechos de los agricultores. Es un hecho que si el crecimiento poblacional continua al mismo ritmo, la demanda mundial de alimentos aumentará durante al menos otros 40 años. La creciente competencia por la tierra, el agua, y la energía, además de la sobreexplotación de las pesquerías, afectarán nuestra capacidad de producir alimentos -los efectos del cambio climático son sin duda una amenaza adicional-. Respondiendo a la pregunta: ¿son seguros los alimentos transgénicos?, podemos suponer que los productos que se encuentran actualmente a disposición del público no representan ningún peligro para la salud humana. Sin embargo, será preciso presionar a la instituciones a instrumentar permanentes mecanismos de control e investigar a profundidad antes de introducir nuevos productos a base de GMFs.

Por: Fernanda Aldrette

Referencias:

(1) https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/002432.htm
(2) http://www.revista.unam.mx/vol.10/num4/art24/int24-1.htm
(3) http://www.scientificamerican.com/article/the-truth-about-genetically-modified-food/
(4) http://www.fao.org/news/story/es/item/35675/icode/
(5) http://www.revista.unam.mx/vol.10/num4/art24/int24-3.htm
(6) http://www.isaaa.org/resources/publications/biotech_booklets/top_10_facts/download/Top%2010%20Facts%20Booklet.pdf
(7) http://www.ciad.mx/component/content/article/139-articulos/1275-el-debate-de-los-transgenicos.html
(8) http://www.fao.org/docrep/006/y5160s/y5160s10.htm
(9) http://www.gmwatch.org/gm-firms/10558-the-worlds-top-ten-seed-companies-who-owns-nature

Brutum Fulmen: Sistema de salud mexicano

La re-estructura del sistema de salud mexicano es una cuestión de complejidad titánica. Sin embargo, la mayor parte de esta complejidad no radica exclusivamente en el nivel de inversión (1) o en la capacidad de absorción tecnológica del país -como ha sucedido en otros sectores económicos y como sería relativamente lógico pensar (2)-, sino en el carácter dinámico de un proceso donde diversos agentes interactúan esperando casi siempre propuestas y soluciones inmediatas. Todo esto, entendible quizás por la sensibilidad de estadísticas de salud dentro de las más altas esferas políticas durante las últimos décadas-e.g. crítica pública por incrementos abruptos en las tasas de mortalidad-.

De acuerdo al Dr. Julio Frenk, Secretario de Salud en el gobierno de Vicente Fox y reconocido especialista en el área, aunque México ha tenido éxito erradicando varias enfermedades y ha extendido su cobertura en seguridad social (3), el sistema de salud aún no es eficiente en términos financieros o en calidad (4). Y es que al hablar de salud, parece ser que debates relevantes únicamente ocurren durante situaciones extremas, concluyendo en discutibles importaciones tecnológicas y, generalmente, en la implementación de “mejores prácticas” internacionales -OMS, OCDE, etc.- (1) (5).

Dimensión política-institucional: Coordinación de la estructura organizacional

Como primera dimensión de análisis y reconociendo la dicotómica naturaleza (coercitiva <-> inestable) de las instituciones públicas mexicanas, se puede suponer que el problema subyacente nace en lo político. Dentro de esta “poco adaptable” dimensión (6), la innegable carga histórica sugiere preguntas tan simples como: ¿cuáles son las verdaderas relaciones de poder para que un país que es líder mundial en turismo de salud, “destruya” la reputación de sus principales centros de atención -IMSS, ISSSTE, Seguro Popular (3)-al mismo tiempo?, ¿cuáles son las implicaciones económicas para que un sistema con el más alto gasto farmacéutico dentro de la OCDE tenga una de las más bajas inversiones en cuanto a profesionales de la salud? (1) (7). Sorprevisamente, en estos y en otros casos la respuesta puede ser diferente a lo que esperamos.

La estructura descentralizada de organizaciones en México -que ha sido útil en otras ocasiones, e.g. economías de escala- no fracasa de manera deliberada en el sector salud; lo hace endógena y casi automáticamente. Aunque en principio, la constitución federativa de estados debería reducir riesgos de inversión y potencializar la aplicación de tecnología de manera regional, los pocos estándares de comunicación y la excesiva fuerza laboral del sector público reducen el grado de interoperabilidad agregada e impiden movimientos coordinados -el marco legal para el intercambio y confidencialidad de información apenas se instrumentó en las NOM 035 y NOM 024 durante el sexenio de Peña Nieto-. Se hace “mucho” pero no se construye, se invierte pero los traslapes opacan los resultados, Brutum Fulmen.

Como si fuera poco, la influencia multi-sectorial sobre México -e.g. flujos de comercio, tratados internacionales, industria de alimentos, sector farmacéutico (nuevos modelos comerciales en el horizonte), sector seguros, etc.- juega un rol crítico en la toma de decisiones (7) (8). Considerarla será esencial para recibir y legitimar apoyo político en futuras etapas. Finalmente, puede ser recomendable que la Secretaría de Salud y la “todo poderosa” Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) se alejen de su función neta de reguladores y se conviertan en facilitadores de cambio. Criticada por algunos, la privatización incremental de funciones actualmente administradas por el gobierno parece ser una alternativa inevitable a largo plazo; sobre todo si un esquema de empoderamiento/control/contratación adecuado permite la co-creación de servicios entre gobierno, ONGs y sector privado (9).

Dimensión socio-económica: Coherencia con la realidad poblacional

Segundo, si bien es cierto que un porcentaje de las afecciones médicas que un ciudadano experimentará durante su vida serán genéticas/heredadas, la gran mayoría dependerá del ambiente y de las condiciones socio-económicas en las que viva (5) (10). Esto implica un reto en la clarificación de competencias institucionales -e.g. Secretaría de Salud sin jurisdicción en materia de seguridad civil, políticas medio-ambientales, etc.- y además refuerza otra preocupante hipótesis: El sistema nacional -que fue concebido fundamentalmente segregado: asalariados vs. no asalariados- ha fallado al verse incapaz de resolver detractores socio-económicos en el tiempo.

Ya sea por restricciones de acceso o diagnósticos tardíos, por ejemplo, condiciones como la desnutrición y, paradójicamente, la obesidad –una enfermedad de “primer mundo”-, se han concentrado en las clases sociales más pobres (5) (10). Claro está, existe una permanente discusión sobre la precisión y causalidad de estas métricas. Pero mientras la discusión continua, la desigualdad social y los costos médicos se incrementan rápidamente (8) (11).

Dimensión estratégica-tecnológica: I&D y datos abiertos

Por último, cualquier cambio sistemático en el sector salud deberá ser consecuente con la Estrategia Digital Nacional del gobierno peñista (12). Particularmente para el sector salud, el proyecto se posiciona como el pilar de una verdadera revolución digital, construida sobre resultados de alto impacto, incluso por encima de tecnologías de “segunda ola” (13).

No hay secretos, como catalizador de la estrategia y aunque es complicado aislar su efecto individual para calmar egos en la comunidad científica, México deberá recurrir nuevamente a su propia e “incansable” Triple Hélice -academia, sector privado y sector público-. Con los objetivos elementales de salvar vidas y reducir tiempos de espera, el trabajo no solamente requiere re-evaluar la asignación de recursos/incentivos, el uso adecuado de datos, o el balance entre I&D básica y aplicada (14) (15) (16), necesita definir flujos de colaboración (17).

En paralelo, y considerando que muchísimas tendencias globales -manipulación genética (18), telesalud (convergencia), telemedicina (portabilidad), wearables, etc.- encontrarán su espacio en territorio nacional (18) a pesar de esquemas de regulación o de propiedad intelectual obsoletos, Big/Open Data resalta por la evidencia granular que ofrece como valor estratégico (19).

El acceso “ parcialmente controlado” a la información, al puro estilo “creativo-destructivo”, parece posicionarse como el eje de nuevos modelos de negocio en salud y de una economía realmente centrada en el paciente (18) (20). Con estándares y mecanismos de privacidad adecuados, Big/Open Data no será solamente datos -e.g. padrón general o expediente clínico electrónico (18)-, sino la oportunidad de impulsar estructuras gubernamentales más esbeltas y horizontales –algo muy distinto al poco ambicioso enfoque actual donde simplemente se crean plataformas digitales “pintorescas” para uso del gobierno- (9) (21).

Por: Jorge Jaramillo

Referencias:

(1) https://data.oecd.org/mexico.htm#profile-health
(2) http://www.mckinsey.com/insights/health_systems_and_services/debunking_common_myths_about_healthcare_consumerism
(3) http://www.hsph.harvard.edu/news/features/mexico-universal-health/
(4) https://www.youtube.com/watch?v=1Oo8oMStm38
(5) http://www.who.int/countries/mex/en/
(6) http://www.computerweekly.com/news/2240235379/Labour-unveils-Digital-Government-Review-for-input-to-2015-election-policy
(7) http://www2.deloitte.com/content/dam/Deloitte/mx/Documents/life-sciences-health-care/life-sciences-report-mexico-2015.pdf
(8) http://www2.deloitte.com/content/dam/Deloitte/mx/Documents/life-sciences-health-care/Health-Care-Outlook2015.pdf
(9) http://www.computerweekly.com/opinion/Government-as-a-platform-or-a-platform-for-government-Which-are-we-getting
(10) https://jfmartin.webs.ull.es/SALUD.pdf
(11) http://www.who.int/social_determinants/resources/mekn_final_report_102007.pdf
(12) http://www.gob.mx/mexicodigital/
(13) http://opendatacon.org/open-data-and-the-government-of-mexico/
(14) http://www.nature.com/naturejobs/science/articles/10.1038/nj7584-117a
(15) http://blog.wellcome.ac.uk/2015/11/18/help-us-keep-vital-health-data-available-for-research/
(16) http://blogs.bmj.com/bmj/2015/09/08/trish-groves-how-research-data-sharing-can-save-lives/
(17) http://journals.plos.org/plosmedicine/article?id=10.1371/journal.pmed.1001935&utm_content=buffer3c85f&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer
(18) http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMp1512142#.VqpI_nDSRgU.linkedin
(19) http://datos.gob.mx/tema/salud/
(20) http://www.forbes.com/sites/reenitadas/2014/05/19/healthcare-beware-new-intruders-are-coming-introducing-the-new-gold-rush/#ccc84f12c154 
(21) http://www2.deloitte.com/cl/es/pages/life-sciences-and-healthcare/articles/healthcare-and-life-sciences-predictions-2020.html

Despenalización del consumo de drogas: ¿Una estrategia de salud pública o de seguridad?

En un mundo ciertamente globalizado, nuestras acciones pueden traernos resultados inesperados. En este escenario, determinar si como país debemos o no despenalizar el consumo de drogas es un tema que debe ser analizado.

Lo interesante de este fenómeno es que se ha empezando a investigar y a debatir de manera racional (en este caso empezando por la marihuana). Gracias, quizás, al pequeño grupo de 4 personas que conforman el SMART Club, se ha invitado abiertamente a reflexionar sobre un posible cambio de nuestras políticas prohibicionistas.

El consumo de la marihuana, como cualquier otra sustancia considerada droga, sea ilícita o lícita, es perjudicial para la salud. Las consecuencias varían según la edad del consumidor, la dosis, la frecuencia, las condiciones de salud preexistentes, y la vía de administración. En el caso de adolescentes, mientras el sistema nervioso continúe en proceso de desarrollo, el consumo debería estar estrictamente prohibido. En el caso de adultos sanos, no se ha encontrado relación directa entre el consumo ocasional de marihuana y un daño permanente en su funcionamiento cerebral. Tampoco hay registros de muertes como consecuencia directa (1).

Además, es importante considerar que el uso/abuso de drogas engloba un espectro bastante amplio de conductas que van desde las que no son problemáticas hasta aquellas que son compulsivas. La oficina de las Naciones Unidas sobre las Drogas y el Crimen (UNODC) indica, por ejemplo, que solo una minoría de quienes consumen drogas (10%-15%) pueden considerarse como “usuarios problemáticos”. En el caso de la marihuana, ha quedado inclusive documentado que solo 9% de usuarios desarrolla dependencia (2).

Por otro lado, el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) muestra que de todos los presos federales que hay en el país, el 60% está encarcelado por delitos contra la salud. De este universo, el 38.5% de casos se trata de posesión simple de drogas, siendo la marihuana la más prevalente en un 58.7% (3).

Como podemos ver, la cantidad de personas sancionadas por esta modalidad delictiva es alta, generando una gran carga económica que no está siendo utilizada para perseguir y sancionar conductas de mayor gravedad social. Al mismo tiempo, las consecuencias para la familia y la persona que es encarcelada resultan ser muy graves. En muchos casos, estas consecuencias pueden ser persistentes, pues se crean barreras en los servicios de empleabilidad debido a los antecedentes penales.

Las leyes penales relacionadas al consumo de drogas tienen además un efecto perjudicial en cuestión de disuadir la dependencia a estas sustancias dañinas y en la salud en general de los adictos, alejándolos de los servicios que necesitan y convirtiéndolos en presas vulnerables de enfermedades y peligros como el VIH, la hepatitis C, o una sobredosis. La penalización afecta negativamente a la salud pública (4).

Por lo que al tema de seguridad pública se refiere, algunas personas mencionan que más allá de la despenalización por tenencia de drogas, el legalizar su distribución, posesión, y consumo libre ayudaría a combatir la inseguridad. Estas opiniones resultan muy controversiales en países productores de droga como México y Colombia. En países consumidores, como Portugal o República Checa, las diferencias contextuales llaman a otro tipo de reflexión. En México, según la Encuesta Nacional de Adicciones 2011 sobre drogas ilícitas, la marihuana representa el 80% del consumo total de drogas. Tomando en cuenta este dato no resulta tan descabellado pensar que la legalización de la marihuana pudiera ser una estrategia para descapitalizar al narcotráfico (5). Sin embargo, seguiría siendo insuficiente para asegurar que la violencia realmente se detenga.

En general, la aceptación/eficacia de posibles políticas “liberales” en el país permanece incierta, sobretodo mientras Estados Unidos siga teniendo políticas prohibicionistas. ¿Acaso no seguirían los estados fronterizos sometidos a la violencia del narcotráfico por ser “el” lugar de paso? En efecto, el panorama es mucho más complejo de lo que pensamos y estas decisiones tan importantes deberían debatirse sistemática, internacional, pero sobretodo, continuamente, si queremos abordar los problemas de raíz.

Regresando a la pregunta inicial del debate: ¿deberíamos abordar el consumo de drogas como un problema de salud pública o de seguridad pública? Hasta el momento tenemos registradas más muerte en la guerra contra el narcotráfico que por el consumo de drogas en sí. El Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) estima que tan solo en los últimos cuatro años se han registrado más de 28 mil asesinatos producto de la lucha directa contra el crimen organizado y la situación sigue lejos de estar controlada (6).

El derecho a la salud debe ser planteado como una obligación legal sobre la base de la no discriminación, puntualmente mediante programas de prevención en contra de virus transmitidos por la sangre, sin contravenir la dignidad de personas que usen drogas, y reduciendo así las muertes por sobredosis de opiáceos. Tratar a los drogadictos como enfermos más que como delicuentes puede ser la opción que nos permita controlar el consumo sin violencia.

Si queremos ver resultados diferentes, necesitamos una nueva estrategia, bien pensada, analizada y consensuada.

Por: Fernanda Aldrette

Referencias:

(1) De la Fuente. J. R. (2015) Marihuana y Salud
(2) http://www.latinoamericareforma.cl/doc/Conferencia_internacional.pdf
(3) http://ppd.cide.edu/la-politica-de-drogas-en-mexico
(4) http://www.ohchr.org/Documents/Issues/Health/SRLetterUNGASS7Dec2015.pdf
(5) http://www.conadic.salud.gob.mx/pdfs/ENA_2011_DROGAS_ILICITAS_.pdf
(6) http://digital.inacipe.gob.mx/post/17487004336/ventajas-y-desventajas-de-la-legalizaci%C3%B3n-de-las

Las 3 cosas que debes saber sobre el impuesto a la comida chatarra y bebidas azucaradas

De acuerdo a reiterativos informes de la ONU, y hasta cierto grado perceptible, la desnutrición ya no es el único problema global relacionado a la alimentación. Ahora nos enfrentamos a otros retos que amenazan el desarrollo económico y social de la humanidad: el sobrepeso y la obesidad.

Específicamente en relación a México, nuestro país ocupa el primer lugar en consumo de comida preparada en América Latina y es la segunda nación con más obesidad en el mundo (1).

En este contexto, la propuesta de introducir un impuesto a la comida obesogénica con el fin de reducir su ingesta -interferencia directa en el precio y en un nuevo punto de equilibrio- parece tener mucho sentido. Recientemente, the National Bureau of Economic Research (2) publicó un artículo experimental donde a través de diferentes pruebas que relacionan el precio de los alimentos que se ingieren en la casa y en los restaurantes de comida rápida y el Índice de Masa Corporal (IMC), se encontró que elevar el precio de una caloría en los alimentos en un 10 % podría disminuir el IMC en jóvenes desde un 8 a un 9 %. Sin embargo, como ocurre en la mayoría de estudios sociales, existen diversos contextos, limitantes y condiciones específicas que varían. En la realidad mexicana, por ejemplo, los resultados parecen no ser tan evidentes e incluso ya han empezado a crear distorsiones o mercados paralelos (3).

Después de poco más de un año y medio en la implementación de un Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS) no petroleros del 8% para los alimentos con alto contenido calórico -entendidos como aquellos con 275 kilocalorías por cada 100 gramos- y de otro impuesto a las bebidas azucaradas de un peso por litro, se sigue debatiendo sobre la eficacia de este gravamen (en su propósito de combatir el sobrepeso y la obesidad poblacional).  En este artículo mencionaremos los 3 principales temas que se están discutiendo y que vale la pena retomar:

1. Los productos agravados por el IEPS y su recaudación durante el 1er año.

Alguno de los productos gravados con un IEPS del 8% son: las botanas, productos de confitería, flanes, dulces de frutas, cremas de cacahuate, paletas de hielo, productos derivados del cacao, etc. (4). Durante el primer año de implementación del impuesto, el gobierno mexicano recaudó 13,284.5 millones de pesos. Esta cifra representa un 137% más de lo programado en la Ley de Ingresos con la que inicialmente se había estimado percibir alrededor de 5,600 millones de pesos.

Con respecto al impuesto recaudado por el consumo de bebidas azucaradas se alcanzaron ingresos de 18,254.9 millones de pesos. Este gravamen se suma a los impuestos que más aportaron al erario público durante el 2014. Pero, ¿esto qué significa? En términos simples y sin necesidad de ejercer mayor análisis, puede deducirse que la población sigue adquiriendo este tipo de productos incluso a pesar de un impuesto que se esperaba sea “restrictivo”. Peor aún, la importante recaudación que el gobierno ha obtenido, hasta cierto grado sugiere que el consumo puede haberse incrementado.

Un punto central a discutir entorno a este tema son las promesas iniciales con las que se impulsó la iniciativa: invertir el dinero recaudado directamente en programas anti-obesidad que ayudarían a concientizar a la población y así gradualmente disminuir el consumo de este tipo de alimentos. Lamentablemente, debido quizás a fenómenos macroeconómicos como la caída del precio del barril de petróleo, México se encuentra en un estado delicado en sus finanzas públicas. Esto lo ha llevado a invertir de manera más “estratégica” y dejar en segundo lugar el alcance de la inversión prometida. Situaciones como esta, plantean la importancia de construir tácticas adaptables a las diferentes realidades de países en desarrollo y configurables ante eventos exógenos para asegurar inversiones continuas.

2. Comportamiento del mercado de alimentos chatarra y bebidas azucaradas.

El debate sobre si realmente se está contribuyendo con este impuesto a disminuir la obesidad es otro de  los principales centros de interés. En primera instancia, es lógico pensar que con el gran número de industrias afectadas con este impuesto se esté poniendo mucha atención en el impacto esperado.

En este sentido, Shu Weng Ng, de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, midió el impacto del gravamen y al término del primer año de su implementación, estimó que las ventas de bebidas gaseosas  podrían caer en un 6%. Una reducción importante, si además se considera que la velocidad de caída podría tener aceleración positiva (5). No obstante, lo que se ha podido observar en la industria de bebidas azucaradas es en síntesis resiliencia. El sector es capaz de impulsar proactivamente estrategias que lo beneficien gracias a la reducción de costos en su cadena de suministro y en algunos de sus principales insumos: azúcar, aluminio o PET (6).

También, como se mencionó en un inicio, esto representa el surgimiento de mercados paralelos no esperados que siempre deben tenerse presente. Un ejemplo de esto es lo mencionado por el dirigente de la Asociación Nacional de Abarroteros Mayoristas (ANAM) acerca del efecto generado en ese sector económico. Aquí, los impuestos han ayudado a incrementar la venta de productos a granel -sobre todo en el caso de botanas, alimento para mascotas y galletas- y esto ha favorecido el aumento de un 9.8% en las ventas de los abarroteros. Dicho de otro modo, resulta sumamente importante educar a la población a fin de evitar acciones compensatorias que busquen satisfacer por otros medios el habitual consumo de comida chatarra (7).

3. Panorama internacional de políticas similares

La implementación de políticas públicas que regulan el consumo de alimentos chatarra, se inició desde el 2011 en países europeos como Dinamarca, Hungría y Finlandia. En los últimos años, los países latinoamericanos que se han sumado a la institucionalización de estas políticas han sido México, Chile, Ecuador, Brasil, Uruguay, Bolivia y Perú. Sobre todo procurando luchar por mejorar la salud de su población. Un dato curioso es que solamente en Latinoamérica se generan más del 12% de las ventas globales de $55.500 millones de dólares de la compañía PepsiCo Inc. (7). Desde el 2012, en Chile y en Perú se aprobó una legislación que prohibe los juguetes en las “Cajitas Felices” de McDonald’s. En el caso de Ecuador, se inició en agosto del 2014 la instauración del impuesto sobre la comida chatarra. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, afirmó que el impuesto se utilizaría como medio de financiamiento del sistema de salud pública, tomando el ejemplo de Hungría que gravó $0,05 dólares a alimentos con alto contenido de azúcar, sal, carbohidratos y grasas. Gracias a esto, Hungría consiguió financiar cerca del 30% del déficit presupuestario para el sistema nacional de salud (8).

Los países empiezan a ser conscientes de la influencia que tiene la obesidad en el desarrollo económico global, razón por la cual han empezado a actuar mediante políticas de interferencia comercial. Aunque éstas pueden considerarse un buen comienzo, requieren de más actividades entorno a publicidad de alimentos saludables para niños y adolescentes, adopción de normas que hagan obligatorio el uso de etiquetas fáciles de leer, etc (9).

Como conclusión, podemos ver que existe voluntad política para contribuir a mejorar el problema de la obesidad, sin embargo, tendrán que pasar algunos años para que los resultados de estos experimentos sean visibles para la agenda pública. A su vez es necesario revisar/criticar/reforzar los estatutos de prohibición de la publicidad de comida chatarra, invertir más en la reconstrucción de espacios públicos que fomenten la actividad física, y como factor determinante: la educación de la población.

Por: Fernanda Aldrette

Referencias:  

(1) http://www.consultoresinternacionales.com/publicaciones/ciscomentario/630/CISComentarioNo630.html
(2) Grossman, M., et.al. (2013). Food Prices and Body Fatness Among Youths. NBER Working Paper 19143
(3) http://eleconomista.com.mx/finanzas-publicas/2015/02/06/comida-chatarra-engorda-ieps
(4) http://proexpansion.com/en/articulos_oe/342-los-impuestos-que-mas-funcionan-gravan-lo-que-mas-te-gusta
(5) http://www.signumresearch.com/Documents/ES/publications/Signum_research_reporte_refrescos_22042014.pdf
(6) http://www.jornada.unam.mx/2015/05/10/economia/023n1eco
(7) http://lat.wsj.com/articles/SB10001424052702304137304579289102152975922
(8) http://www.elcomercio.com/actualidad/impuesto-comida-chatarra-aplica-europa.html
(9) http://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=10057%3A2014-countries-pledge-action-to-reduce-child-obesity-in-the-americas&catid=740%3Anews-press-releases&Itemid=1926&lang=es