La única manera de prevenir la violencia es la colaboración

La violencia que viven los países latinoamericanos es, incluso comparada con el resto del mundo, una situación muy preocupante. En Monterrey, México, algunas organizaciones empiezan a ser conscientes de los retos que se deben enfrentar urgentemente y, aprovechando esta consciencia colectiva, decidimos reunirlas.

El pasado viernes 29 de julio, con el fin de trabajar transversalmente el tema de Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia (PSVD) -desde enfoques de: urbanismo, educación, salud, emprendimiento y participación ciudadana-, se realizaron mesas de trabajo con instituciones de diferentes sectores y áreas de impacto en Nuevo León.

Mi interés particular en materia de PSVD, es concientizar sobre el impacto que vivir en situaciones de violencia -especialmente en el caso de mujeres y niños- tiene en la salud de las personas. Enfermedades como el cáncer, los accidentes cerebrovasculares y el VIH/sida, por mencionar algunos, están fuertemente ligados con experiencias de violencia que a su vez se relacionan con el tabaquismo, con comportamientos sexuales de alto riesgo y con el consumo inadecuado de alcohol y drogas.

El análisis y los entregables sociales

Como moderadora de la mesa de salud, fue muy interesante el identificar colectivamente los principales desafíos que tenemos. Después de analizar y debatir  ideas, llegamos a la conclusión de que los retos más importantes en México, en el segmento salud, sin duda son: la perspectiva de género y las adicciones.

En cuanto a perspectiva de género, se propuso enfocar nuestros esfuerzos en prevenir el embarazo adolescente a través de educación sexual responsable y de la verdadera ejecución del Marco Normativo y Jurídico del Programa de Salud Sexual y Reproductiva de los Adolescentes. Por verdadera ejecución, nos referimos a concientizar al personal de salud para evitar las subjetividades que han estado ocurriendo. Además, como mecanismo compensatorio, se buscará reforzar una atención integral y promover un horario de 24 horas en los Centros de Atención a Víctimas.

Con respecto al reto de las “adicciones”, todos concordamos en que la terapia ocupacional es vital en el proceso de prevención. En este caso se propuso crear talleres y capacitaciones de arte y tecnología, que formen altos perfiles en los jóvenes y en dónde realmente les demostremos que como sociedad creemos en su potencial para lograr grandes cosas.

Reflexión personal

En mi experiencia dentro de la Fundación de Clínicas del Azúcar, he comprobado la importancia que tiene el diseñar nuestras políticas públicas y programas con la perspectiva de género como directriz. En Latinoamérica, es indudable que las mujeres son quienes más sufren de violencia en sus diferentes formas. Trabajar de manera consecuente ante ésta y otras realidades sociales es imperativo.

Puntualmente, como organización, hemos ayudado a financiar el tratamiento médico de cientos de mujeres que, por ejemplo, no cuentan con el apoyo económico de su esposo. Situaciones como ésta, son parte de diferentes formas de maltrato que prolongan enfermedades en quienes son víctimas de violencia. Estas situaciones, no son intuitivamente parte de lo que entendemos por violencia pero forman parte de un ciclo dañino que debe romperse por medio de la participación y la colaboración activa.

La única manera de ganar, ésta y otras batallas, es la colaboración. La colaboración es la clave para lograr transformaciones sociales y para tener el mundo que soñamos.

 

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Organizaciones participantes: Tecnológico de Monterrey, UDEM, U.A.N.L., USAID, Subsecretaría de Prevención y Seguridad Pública, Secretaría de Desarrollo Social, Fundación Clínicas del Azúcar, Instituto Republicano Internacional, Despierta Cuestiona y Actúa, Kybernus, FEMSA, ProSalud, Supera, entre otras.

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