El sueño de combatir la malnutrición infantil se llama SOYNUT

Hace un par de años, participando en un Bootcamp de emprendimiento social realizado por el Tecnológico de Monterrey, fui testigo de las grandes cosas que se pueden crear con un gran grupo, conocimiento, más un poco de sensibilización ante ciertas causas sociales. Fue en este evento que me tocó desarrollar, en conjunto con un equipo increíble, la iniciativa de SOYNUT.

SOYNUT busca brindar la atención en los 1.000 días críticos para la vida, esenciales para prevenir la desnutrición, ya que en este periodo se produce el desarrollo básico. Su propuesta de valor es ofrecer alimentos altamente nutricionales desde el embarazo hasta los primeros dos años de vida, brindando la atención necesaria para desarrollar niños saludables e inteligentes.

Un poco de contexto…

La realidad de todo esto, es que nos encontramos en una época en que sí tenemos los conocimientos y los recursos para combatir la desnutrición/malnutrición. Gracias a evidencias prácticas y científicas, podemos saber cómo actuar, qué hay que hacer, cómo hacerlo y cuánto cuesta. El mundo cuenta con suficiente comida para alimentar a la población mundial adecuadamente, solo es cuestión de consumir/distribuir eficientemente el alimento que se produce, y que se está desperdiciando (alrededor de un 30% y un 50%).

El reto es grande, no solo por el tema del uso eficiente de recursos, sino también por el posicionamiento de los productos de las grandes multinacionales, que ofrecen alimentos a un costo muy bajo –y que no necesariamente son de la mejor calidad nutricional-.

Lo bueno de todo esto

Es increíble ver que cada vez surgen más y nuevos emprendedores a quienes no les asusta el competir contra las grandes empresas; y lo mejor de todo: toman la decisión de hacer de su causa social un modelo de negocio, como es el caso de SOYNUT. La sociedad empieza a ser más consciente de lo que realmente aporta valor y, en lo particular creo que en un futuro, ese concepto de multinacional dejará de existir. Empezará una nueva generación de pequeños emprendedores y muchos de ellos con compromiso social congruente; es decir, que es visible en todo su modelo de negocio y no sólo a través de su departamento de responsabilidad social y/o fundación.

En conclusión, el proyecto de SOYNUT continúa después de todo esto tiempo. La razón, es porque existen personas persistentes, leales a su causa, y que aprenden a hacer equipo y a transmitir esa pasión, no por lo que hacen sino por lo que creen.

En donde esté, estoy segura que seguiré aprendiendo de estas personas tan maravillosas que han aparecido en mi camino. Tratando de entender los retos que enfrenta Latinoamérica en temas de salud, nutrición y desarrollo: mi gran pasión. No me queda duda que todos somos parte de un sistema que necesitamos comprender, desde una macro perspectiva, para encontrar mejores soluciones.

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Foto: Niria Treviño, Fernanda Aldrette y Catalina Guerrero. Equipo SOYNUT.
¡Faltó Javier Alcántara!

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