Religión y salud: Lo positivo e interesante

En la irreverente era del antropoceno, es poco factible encontrar un área donde la influencia humana haya tenido efectos mesurados. Más aún, prácticamente ninguno de estos efectos se escapa de estar ampliamente conectado o, probablemente, correlacionado con otros fenómenos colectivos. Uno de estos casos, es el histórico vínculo entre las religiones y la salud humana. Pero, ¿cómo es que un efecto tan granular como el de la religión puede medirse? Incluso si la correlación, positiva o negativa, existe, ¿es relevante su estudio? A continuación, un resumen general.

Varios siglos atrás, el concepto de una deidad era, en síntesis, impráctico. La constante batalla por sobrevivir no daba lugar a la auto-reflexión o a la abstracción de la conciencia, el propósito, o la trascendencia (1). Sin embargo, con el paso del tiempo, las distintas religiones tomaron fuerza en la mayoría de agendas sociales e, inevitablemente, políticas. Sostenidas quizás por su romántica manera de explicar lo que estaba más allá de nuestro control, se desarrollaron singulares prácticas (algunas prohibicionistas) con fuertes connotaciones culturales hasta la fecha: alimentación, vestimenta, patrones de consumo, sexualidad, etc.

Algo de lo positivo:

Desde los sentidos de comunidad y cohesión (alguien en Oxford se refirió a la evolución de las religiones como “aquella especie de pegamento que mantuvo a las sociedades unidas”), hasta el proceso salud-enfermedad, se estima que varias prácticas religiosas han tenido una influencia positiva (2). Para investigadores y profesionales de la salud, entender la religión de los pacientes puede, por ejemplo, ser útil para ser empático con sus motivaciones de vida (3).

Por otra parte, miles de estudios epidemiológicos han vinculado a la religión y a la expresión espiritual con mejor salud mental y con bienestar psicológico. De todos modos, debe resaltarse que por ahora la gran mayoría de estas conclusiones utiliza intercambiablemente los conceptos de religiosidad y de espiritualidad. En palabras simples, la futura disociación de estos dos conceptos, podría aclarar si se logra este bienestar psicológico por ir a la Iglesia o simplemente por meditar en casa.

Algo de lo interesante:

La dimensión moral de numerosas religiones (mayoritariamente patriarcales) ha tenido una gran influencia (aunque decreciente en el tiempo) en temas controversiales dentro de la salud reproductiva. Además, algunas instituciones y ritos colocan a la mujer en un papel más servicial (y hasta sumiso) que el del hombre (4). Dependiendo de la religión, esta tendencia relativamente observable, puede tener diversas implicaciones mentales y físicas para la salud femenina.

Por otro lado, la edad también parece ser un factor importante. Aunque no se han encontrado asociaciones directas con la experiencia que se gana con los años (por la dificultad de categorización), la afiliación a las religiones se concentra en las poblaciones mayores (5). Empíricamente, se han estudiado algunas posibles detonantes de esta prevalencia: la soledad, la inseguridad sobre la productividad profesional alcanzada, sentimientos de culpabilidad, y hasta las crisis existenciales (6). En todos estos casos, la religiosidad es entendida como un mecanismo amortiguador de eventos traumáticos y de mejor salud mental (7). Es así, que varios autores sugieren que las religiones bien podrían funcionar como una especie de psicólogo comunal para afrontar la inseguridad y el temor a la muerte.

Ver un análisis detallado por Jeffrey Levin.

Ver un estudio de los posibles efectos de la des-afiliación por Fenelon y Danielsen.

Finalmente, más allá del cuestionamiento fundamental de creer o no creer, la evidencia sugiere que el efecto agregado de las religiones es positivo para nuestra salud. No obstante, para que los hallazgos sean definitivos, persiste la necesidad de incluir esquemas multi-variables (religión, salud y otros ámbitos sociales) y de extender (con cautela y comprensión de las respectivas limitaciones) los resultados desde un enfoque sobre individuos (más allá de beneficios promedio).

Por Jorge Jaramillo

Referencias:

(1) http://www.livescience.com/52364-origins-supernatural-relgious-beliefs.html
(2) http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=14219995009
(3) http://psicolatina.org/Cuatro/psicologia.html
(4) http://www.pasa.cl/wp-content/uploads/2011/08/Religion_y_salud_reproductiva._Encrucijadas_y_conflictos_Mundigo_Axe.pdf
(5) https://www.ucm.es/data/cont/docs/140-2013-10-04-documento25550.pdf
(6) http://revistas.unam.mx/index.php/repi/article/view/21653/20404
(7) http://www.usta.edu.co/otraspaginas/diversitas/doc_pdf/diversitas_9/vol.5no.2/articulo_8.pdf

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