Brutum Fulmen: Sistema de salud mexicano

La re-estructura del sistema de salud mexicano es una cuestión de complejidad titánica. Sin embargo, la mayor parte de esta complejidad no radica exclusivamente en el nivel de inversión (1) o en la capacidad de absorción tecnológica del país -como ha sucedido en otros sectores económicos y como sería relativamente lógico pensar (2)-, sino en el carácter dinámico de un proceso donde diversos agentes interactúan esperando casi siempre propuestas y soluciones inmediatas. Todo esto, entendible quizás por la sensibilidad de estadísticas de salud dentro de las más altas esferas políticas durante las últimos décadas-e.g. crítica pública por incrementos abruptos en las tasas de mortalidad-.

De acuerdo al Dr. Julio Frenk, Secretario de Salud en el gobierno de Vicente Fox y reconocido especialista en el área, aunque México ha tenido éxito erradicando varias enfermedades y ha extendido su cobertura en seguridad social (3), el sistema de salud aún no es eficiente en términos financieros o en calidad (4). Y es que al hablar de salud, parece ser que debates relevantes únicamente ocurren durante situaciones extremas, concluyendo en discutibles importaciones tecnológicas y, generalmente, en la implementación de “mejores prácticas” internacionales -OMS, OCDE, etc.- (1) (5).

Dimensión política-institucional: Coordinación de la estructura organizacional

Como primera dimensión de análisis y reconociendo la dicotómica naturaleza (coercitiva <-> inestable) de las instituciones públicas mexicanas, se puede suponer que el problema subyacente nace en lo político. Dentro de esta “poco adaptable” dimensión (6), la innegable carga histórica sugiere preguntas tan simples como: ¿cuáles son las verdaderas relaciones de poder para que un país que es líder mundial en turismo de salud, “destruya” la reputación de sus principales centros de atención -IMSS, ISSSTE, Seguro Popular (3)-al mismo tiempo?, ¿cuáles son las implicaciones económicas para que un sistema con el más alto gasto farmacéutico dentro de la OCDE tenga una de las más bajas inversiones en cuanto a profesionales de la salud? (1) (7). Sorprevisamente, en estos y en otros casos la respuesta puede ser diferente a lo que esperamos.

La estructura descentralizada de organizaciones en México -que ha sido útil en otras ocasiones, e.g. economías de escala- no fracasa de manera deliberada en el sector salud; lo hace endógena y casi automáticamente. Aunque en principio, la constitución federativa de estados debería reducir riesgos de inversión y potencializar la aplicación de tecnología de manera regional, los pocos estándares de comunicación y la excesiva fuerza laboral del sector público reducen el grado de interoperabilidad agregada e impiden movimientos coordinados -el marco legal para el intercambio y confidencialidad de información apenas se instrumentó en las NOM 035 y NOM 024 durante el sexenio de Peña Nieto-. Se hace “mucho” pero no se construye, se invierte pero los traslapes opacan los resultados, Brutum Fulmen.

Como si fuera poco, la influencia multi-sectorial sobre México -e.g. flujos de comercio, tratados internacionales, industria de alimentos, sector farmacéutico (nuevos modelos comerciales en el horizonte), sector seguros, etc.- juega un rol crítico en la toma de decisiones (7) (8). Considerarla será esencial para recibir y legitimar apoyo político en futuras etapas. Finalmente, puede ser recomendable que la Secretaría de Salud y la “todo poderosa” Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) se alejen de su función neta de reguladores y se conviertan en facilitadores de cambio. Criticada por algunos, la privatización incremental de funciones actualmente administradas por el gobierno parece ser una alternativa inevitable a largo plazo; sobre todo si un esquema de empoderamiento/control/contratación adecuado permite la co-creación de servicios entre gobierno, ONGs y sector privado (9).

Dimensión socio-económica: Coherencia con la realidad poblacional

Segundo, si bien es cierto que un porcentaje de las afecciones médicas que un ciudadano experimentará durante su vida serán genéticas/heredadas, la gran mayoría dependerá del ambiente y de las condiciones socio-económicas en las que viva (5) (10). Esto implica un reto en la clarificación de competencias institucionales -e.g. Secretaría de Salud sin jurisdicción en materia de seguridad civil, políticas medio-ambientales, etc.- y además refuerza otra preocupante hipótesis: El sistema nacional -que fue concebido fundamentalmente segregado: asalariados vs. no asalariados- ha fallado al verse incapaz de resolver detractores socio-económicos en el tiempo.

Ya sea por restricciones de acceso o diagnósticos tardíos, por ejemplo, condiciones como la desnutrición y, paradójicamente, la obesidad –una enfermedad de “primer mundo”-, se han concentrado en las clases sociales más pobres (5) (10). Claro está, existe una permanente discusión sobre la precisión y causalidad de estas métricas. Pero mientras la discusión continua, la desigualdad social y los costos médicos se incrementan rápidamente (8) (11).

Dimensión estratégica-tecnológica: I&D y datos abiertos

Por último, cualquier cambio sistemático en el sector salud deberá ser consecuente con la Estrategia Digital Nacional del gobierno peñista (12). Particularmente para el sector salud, el proyecto se posiciona como el pilar de una verdadera revolución digital, construida sobre resultados de alto impacto, incluso por encima de tecnologías de “segunda ola” (13).

No hay secretos, como catalizador de la estrategia y aunque es complicado aislar su efecto individual para calmar egos en la comunidad científica, México deberá recurrir nuevamente a su propia e “incansable” Triple Hélice -academia, sector privado y sector público-. Con los objetivos elementales de salvar vidas y reducir tiempos de espera, el trabajo no solamente requiere re-evaluar la asignación de recursos/incentivos, el uso adecuado de datos, o el balance entre I&D básica y aplicada (14) (15) (16), necesita definir flujos de colaboración (17).

En paralelo, y considerando que muchísimas tendencias globales -manipulación genética (18), telesalud (convergencia), telemedicina (portabilidad), wearables, etc.- encontrarán su espacio en territorio nacional (18) a pesar de esquemas de regulación o de propiedad intelectual obsoletos, Big/Open Data resalta por la evidencia granular que ofrece como valor estratégico (19).

El acceso “ parcialmente controlado” a la información, al puro estilo “creativo-destructivo”, parece posicionarse como el eje de nuevos modelos de negocio en salud y de una economía realmente centrada en el paciente (18) (20). Con estándares y mecanismos de privacidad adecuados, Big/Open Data no será solamente datos -e.g. padrón general o expediente clínico electrónico (18)-, sino la oportunidad de impulsar estructuras gubernamentales más esbeltas y horizontales –algo muy distinto al poco ambicioso enfoque actual donde simplemente se crean plataformas digitales “pintorescas” para uso del gobierno- (9) (21).

Por: Jorge Jaramillo

Referencias:

(1) https://data.oecd.org/mexico.htm#profile-health
(2) http://www.mckinsey.com/insights/health_systems_and_services/debunking_common_myths_about_healthcare_consumerism
(3) http://www.hsph.harvard.edu/news/features/mexico-universal-health/
(4) https://www.youtube.com/watch?v=1Oo8oMStm38
(5) http://www.who.int/countries/mex/en/
(6) http://www.computerweekly.com/news/2240235379/Labour-unveils-Digital-Government-Review-for-input-to-2015-election-policy
(7) http://www2.deloitte.com/content/dam/Deloitte/mx/Documents/life-sciences-health-care/life-sciences-report-mexico-2015.pdf
(8) http://www2.deloitte.com/content/dam/Deloitte/mx/Documents/life-sciences-health-care/Health-Care-Outlook2015.pdf
(9) http://www.computerweekly.com/opinion/Government-as-a-platform-or-a-platform-for-government-Which-are-we-getting
(10) https://jfmartin.webs.ull.es/SALUD.pdf
(11) http://www.who.int/social_determinants/resources/mekn_final_report_102007.pdf
(12) http://www.gob.mx/mexicodigital/
(13) http://opendatacon.org/open-data-and-the-government-of-mexico/
(14) http://www.nature.com/naturejobs/science/articles/10.1038/nj7584-117a
(15) http://blog.wellcome.ac.uk/2015/11/18/help-us-keep-vital-health-data-available-for-research/
(16) http://blogs.bmj.com/bmj/2015/09/08/trish-groves-how-research-data-sharing-can-save-lives/
(17) http://journals.plos.org/plosmedicine/article?id=10.1371/journal.pmed.1001935&utm_content=buffer3c85f&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer
(18) http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMp1512142#.VqpI_nDSRgU.linkedin
(19) http://datos.gob.mx/tema/salud/
(20) http://www.forbes.com/sites/reenitadas/2014/05/19/healthcare-beware-new-intruders-are-coming-introducing-the-new-gold-rush/#ccc84f12c154 
(21) http://www2.deloitte.com/cl/es/pages/life-sciences-and-healthcare/articles/healthcare-and-life-sciences-predictions-2020.html

One thought on “Brutum Fulmen: Sistema de salud mexicano

  1. Muy buen artículo, es una realidad que muchos no quiere ver porque sus intereses no se los permiten, no piensa en las personas y la urgencia que tenemos por un mundo saludable.

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