Salud Pública: De la salud a la equidad sanitaria

La salud pública es aquella responsable de cuidar el bienestar de los seres humanos. Conviene subrayar que la responsabilidad es muy grande si consideramos los millones de personas que son parte de iniciativas como campañas de vacunación, restricción del consumo del tabaco, planificación familiar, estándares de agua, entre muchas otras de las necesidades del mundo. La misión de este sector más allá de hacer políticas y ofrecer servicios sanitarios, incluye además investigar los problemas actuales, e incentivar y educar constantemente a la población para mantenerla sana.

Por otro lado, lo que diferencia a la salud pública de áreas como la medicina, la odontología, la nutrición, el trabajo social, las ciencias del medio ambiente, la administración de servicios de salud, o los comportamientos sociales, es que se enfoca en la población entera más que en el individuo. Entre algunas de las acciones más destacadas tenemos la seguridad sanitaria en el agua que consumimos, prevenir la contaminación del aire y el suelo a través de controles regulatorios, la gestión de los residuos peligrosos, erradicar enfermedades que amenazan la vida como la viruela y la poliomelitis, el control y prevención de enfermedades infecciosas como sarampión, VIH, tuberculosis y hepatitis, etc.

El objetivo es brindarles una perspectiva general del tipo de habilidades, conocimientos y recursos que son necesarios para lograr el bienestar poblacional ¡y no está nada fácil! Peor aún si consideramos que el gasto total per cápita destinado a la salud en México, según el Banco Mundial, fue de apenas 6.2% en el 2013 con una ligera tendencia a la alta. Esto nos deja un reto muy claro: hacer más con menos. Correspondientemente, varias organizaciones sensibles y visionarias del sector privado han iniciado y orientando sus modelos de negocio a disminuir los costos en la atención sin sacrificar la calidad del servicio. Algunas otras, además de ofrecer un negocio que sea rentable, competitivo, y atractivo para inversionistas, son una opción viable en costo-beneficio para obtener licitaciones y asociaciones en un sector público que acumula varios problemas de gestión.

Personalmente, creo que el gran problema de la cobertura “universal” del Sistema de Salud, por ejemplo, tiene que ver con la gestión administrativa. Necesitamos como sociedad empezar a innovar con tecnologías que faciliten los procesos y los hagan más eficientes, además de crear nuevos enfoques de desarrollo para asegurar el bienestar: la inclusión de las tan sonadas  “determinantes sociales de la salud”. Para no perder la costumbre de “monopolizar”, la Organización Mundial de la Salud ha definido estas determinantes como las circunstancias en que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen -incluido el sistema de salud, resultado de la distribución financiera, de poder y de recursos a nivel mundial/nacional/local-. Es decir, se consideran determinantes sociales de la salud a los ingresos, bienes, servicios e injusticias que afectan las condiciones de vida de una población (acceso a atención sanitaria, escolarización, educación, condiciones de trabajo y tiempo libre, vivienda, comunidades, pueblos o ciudades) y a la opción de tener una vida digna.

No es de extrañarse, además, que posterior a la creación de este concepto se fundó la Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud, para que ofreciera asesoramiento respecto a la manera de mitigarlas. Sinceramente, la estrategia aún me sigue pareciendo muy ambigua pero creo que será interesante analizar más adelante los progresos, porque si en algo estoy de acuerdo es que debemos empezar a abordar la salud desde una perspectiva integral. El enfoque parece bueno, las intenciones y resultados están por verse.

En consonancia con esto, lo que quiero subrayar es: ¡no todo está perdido! Si bien no somos responsables de las voluntades políticas y de los presupuestos nacionales asignados, esperemos que la reflexión y el cambio de prioridades inicie como se ha hecho en el caso de Nueva Zelanda, Dinamarca, Suiza o Canadá (por mencionar algunos). Está en nuestras manos compartir nuestra visión, actuar rápido y fundamentalmente con ética para que los recursos que seamos responsables de administrar, lleguen a quienes tienen que llegar, ¡la responsabilidad de fiscalizar es de todos!

Para concluir, les comparto una frase que aprendí de mi maestra de filosofía y que siempre intento tenerla presente:

“Si cada uno de nosotros hiciera los mínimo que nos corresponde hacer como individuos (el estudiante ser buen estudiante, el político ser buen político, el médico ser buen médico, etc.), tendríamos el mundo que queremos, pero si cada uno de nosotros hiciera tan sólo un poquito más de lo que nos corresponde hacer, tendríamos el mundo que soñamos”.

Con esta reflexión termino esperando que puedan compartir las suyas entorno a la equidad sanitaria en este espacio. Recuerden que todos tenemos algo que contar.

Por: Fernanda Aldrette

Referencias:

(1) http://www.facmed.unam.mx/deptos/salud/censenanza/spi/fundamentos/navarro.pdf
(2) http://www.who.int/social_determinants/es/
(3) http://www.who.int/social_determinants/final_report/media/csdh_report_wrs_es.pdf
(4) http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/69405/1/GPW_ES_2006-2015_spa.pdf
(5) https://www.apha.org/what-is-public-health

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